Cáritas Europa defiende los derechos de agricultores migrantes

En un comunicado, Cáritas Europa subraya que la crisis de COVID-19 y las medidas de bloqueo están impactando tremendamente las cadenas de suministro de alimentos en toda Europa y poniendo de relieve la grave dependencia del sistema agrícola de la Unión Europea (UE) de los trabajadores migrantes. Ahora que muchos de ellos han regresado a sus países de origen, o ya no pueden acceder a los campos debido a restricciones de viaje, grandes cantidades de frutas y verduras corren el riesgo de quedar sin cosechar.

Además, miles de trabajadores agrícolas migrantes, tanto ciudadanos de la UE como extracomunitarios, viven en chozas y asentamientos insalubres, donde es imposible observar el distanciamiento físico y la pandemia podría tener efectos devastadores. “En los campos y en muchas plantas procesadoras de alimentos – denuncia Cáritas – los trabajadores trabajan cerca unos de otros sin ningún equipo de protección».

En este contexto, la organización católica humanitaria y más de 30 organizaciones civiles, exhortan a los Estados miembros a establecer líneas de acción como otorgar permisos a los trabajadores indocumentados que ya están en la UE, que son los más vulnerables entre el grupo de trabajadores explotables y que están excluidos del acceso a servicios subsidiados en muchos países. “Pedimos a los Estados – se lee en el documento – que garanticen que se respeten los derechos de los trabajadores migrantes, que se les brinden condiciones de trabajo decentes y se les otorguen documentos legales de permanencia».

“La crisis desatada por la propagación del coronavirus ha demostrado cuán frágil e insostenible es nuestro sistema de suministro de alimentos” afirma el comunicado. “Las instituciones de la UE y los Estados miembros  – añade – deben tomar medidas para garantizar que los alimentos que comemos no se produzcan en condiciones de explotación, perjudicando a las personas o al planeta”. Por último, Cáritas Europa reitera su llamado a construir un sistema alimentario más justo y sostenible.

La agricultura europea depende en gran medida de los trabajadores migrantes, muchos de ellos indocumentados, que constituyen una proporción significativa de los que recolectan frutas y verduras, así como también empacan y procesan alimentos. Cada año, llegan a Alemania unos 300.000 trabajadores agrícolas, sobre todo de Polonia y Rumanía. Austria emplea unos 5.000 trabajadores para sus explotaciones hortícolas y Suiza necesita 33.000 trabajadores cada temporada. España requiere entre 100.000 y 150.00 trabajadores para la recogida de las cosechas de fruta, Italia emplea cerca de 350.000 extranjeros en el sector agrícola cada año y Francia, uno de los graneros de Europa, estima en 200.000 los puestos a cubrir para la recolección solo de las primeras cosechas.

 

 

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