Corea del Sur: Los Obispos piden la protección de los trabajadores

«La fuerza motriz de nuestra sociedad son los obreros invisibles, los que trabajan sin clamor y soportan enormes fatigas”. Monseñor Bae Ji-hyun, Presidente de la Comisión Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Corea, al analizar la fase de reanudación de las actividades, anticipando los temas del Día del Trabajo, habla especialmente de los nuevos pobres y de aquellos que, en un clima de recesión mundial, sufren a causa de los bajos salarios.

Los nuevos pobres

El Prelado recuerda la terrible historia de un empleado de Call Center que tuvo que seguir trabajando, en un ambiente reducido y restringido, a pesar de la enfermedad de su familia. Y destacó que estos centros de llamadas son como las viejas fábricas en las que eran explotados los trabajadores. “Incluso los salarios son tan bajos como antes”, añadió Monseñor Bae Ji-hyun. “Es una reedición de lo que ocurrió hace años en Cheonggyecheon”, es decir el barrio que vio en Corea el nacimiento de la tecnología de la información y que ahora alberga principalmente rascacielos.

La cultura de la persona descartable es más letal que el virus

Según el Presidente de la Comisión Justicia y Paz de los Obispos de Corea:

“Los pobres son siempre los que más sufren cuando hay una crisis económica. Los precarios, los pequeños empresarios, los agricultores y los trabajadores extranjeros son los grupos que más sufren esta situación. Por esta razón, los repetidos llamados a la dignidad del trabajo lanzados por el Papa Francisco adquieren un valor más importante hoy en día. La cultura del descarte y de la persona desechable es más letal que el virus”

Según Monseñor Bae Ji-hyun “los nuevos ídolos que hay que combatir son la lógica del capital salvaje, que se utiliza para superar la crisis económica a expensas de los trabajadores indefensos, y la dictadura económica». Y concluye con una recomendación:

La lógica de la ganancia a toda costa

“Si se ignoran las necesidades del empleo precario, de las personas con discapacidad, de los agricultores y de las mujeres, siempre prevalecerá la lógica de la ganancia a toda costa. Se espera que esta fase histórica, marcada profundamente por la difusión de COVID 19, sea una oportunidad para superar el egoísmo colectivo y para reactivar esos canales virtuosos de solidaridad, sobre todo a favor de las clases más bajas”

 

 

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