Reflexiones de un pastor ante el coronavirus (y 2)

Justo antes de Semana Santa os invitaba a reflexionar sobre una de las lecciones que podemos aprender ante esta situación difícil que estamos viviendo y es el hecho de volver la mirada hacia Dios para que ocupe en nuestras vides el lugar que le corresponde. Os invito a retomar aquella reflexión con dos lecciones más que nos pueden ayudar: hacer un alto en el camino y redescubrir a los demás.

En primer lugar hacer un alto en el camino. Esta pandemia de alcance mundial, nos ha obligado, por fuerza, a hacer un alto en nuestro camino. Nos ha tocado aislarnos, recluirnos en nuestras casas apartados del mundo, de la sociedad, de los amigos, algunos incluso de la familia; recluidos con el móvil, el ordenador y pendientes a todas horas de las noticias. Pero caigamos en la cuenta de que también es una ocasión propicia para conocernos a nosotros mismos más a fondo; para repasar la película de nuestra vida y tomar mayor conciencia de quienes somos y de los caminos por los que discurre nuestra existencia.

En la peregrinación de la vida son imprescindibles los espacios de silencio, de recogimiento, de reflexión personal, para conocerse mejor a sí mismo, mirándose al espejo con sinceridad y sin tapujos. En estos días, en los que disponemos de más tiempo, será bueno que entremos en nuestro interior, que revisemos la propia vida desde una reflexión sincera que facilite el encuentro con uno mismo y propicie, a su vez, el encuentro con Dios.

Esta actitud, de hecho, tiene que durar toda la vida. El conocimiento de uno mismo es imprescindible para situarse debidamente ante Dios y ante los demás. Por otra parte, cuanto más avanza la persona en su vida de fe, cuanto más se acerca a Dios y recibe su luz, tanto más se conoce a sí misma, es consciente de su pequeñez y más indigna se siente ante él. El examen de conciencia, la revisión de vida a la luz de la Palabra de Dios, será de particular utilidad para el conocimiento de sí mismo y para llegar a la verdadera humildad.

Y en segundo lugar redescubrir a los demás. Estos días estoy seguro que recibimos mensajes que nos recuerdan la necesidad de luchar unidos si queremos superar esta crisis. Ojalá aprendamos bien la lección de que el egoísmo y el individualismo no nos llevan a ninguna parte, o mejor dicho, nos pueden llevar al precipicio. Los compañeros de camino siempre son un apoyo para superar las contrariedades que aparezcan durante el viaje, que será más llevadero si se hace en compañía.

Los seres humanos nos hallamos juntos, existimos juntos. Podemos vivir unos contra otros, o de espaldas a los otros, ignorándonos, o podemos relacionándonos; se puede acoger a los otros, ofrecerse, sentirse próximo a ellos, es decir, convivir con los otros. Ser prójimo, como nos recuerda la parábola del buen samaritano, significa cumplir el mandamiento del amor haciéndose prójimo de los demás. Soy hermano de todo aquel que me encuentro, de todo aquel que necesita mi ayuda. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en el corazón del cristiano en su peregrinar.

El encuentro con el hermano lleva a compartir y colaborar. El peregrino debe ir ligero de equipaje, con lo imprescindible y sin apego a sus pocas pertenencias. La convivencia comporta la atención al otro, la reciprocidad. Esto significa estar atentos los unos a los otros, no mostrarse indiferentes a la suerte de los demás, ser conscientes de la interdependencia entre personas, ser solidarios. La solidaridad no es un sentimiento de compasión con los más débiles o con la persona necesitada que está junto a mí, es «la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos», en palabras de san Juan Pablo II.

Ojalá en esos días de confinamiento que se están alargando podamos reflexionar sobre estos elementos. Pedimos la intercesión de la Mare de Déu de Montserrat  y de Sant Jordi.

 

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.