Diario de vuestro Arzobispo (IX) Martes de la octava de Pascua

Queridos sacerdotes, diáconos, consagrados, agentes de pastoral y voluntarios:

Este tiempo en el que sentimos desde la fe la belleza de la Resurrección de Jesucristo, no puedo por menos que desearos una Feliz Pascua de Resurrección. Y esto no debe ser una muletilla anual que se debe hacer por obligación; es nuestro estilo de vida puesto que como dice San Pablo: “¿Cómo andan diciendo algunos de vosotros que no hay resurrección de los muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe… ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron” (1Cor 15, 12-14.20). He aquí el gran reto que tenemos en estos momentos de la historia que se vive como si Dios no existiera. Él viene con muchas advertencias y aún sigue encontrando el corazón de piedra que debe convertirse: “Les daré un solo corazón, derramaré en su interior un espíritu nuevo. Arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que sigan mis preceptos, guarden mis leyes y las cumplan; serán mi pueblo y Yo seré su Dios” (Ez 11, 19-20). He aquí lo que el Señor nos pide en estas circunstancias tan dolorosas y que muchos esperan ya no sólo sanar en el cuerpo sino y, sobre todo, en el alma. No nos cansemos de anunciar a Jesucristo Resucitado puesto que, como decía Tertuliano, la resurrección de los muertos es la esperanza de los cristianos y si somos cristianos es por creer en ella. Nos hemos dado cuenta en esta Cuaresma y de modo especial en la Semana Santa del hambre que hay de Dios en nuestras gentes.

1.- Ha habido muchos cristianos e incluso a aquellos que les cuesta creer que han agradecido la preocupación por la oferta de oración, actos litúrgicos y oficios propios de la Semana Santa. Se ha seguido a través de los medios digitales que tenemos a nuestro alcance. ¡Cuántas meditaciones, reflexiones, celebraciones, ejercicios espirituales, bendiciones, adoraciones al Santísimo Sacramento…Confesiones, consolaciones, acercamiento a los enfermos que han fallecido en gracia de Dios por la Santa Unción o por el perdón sacramental, cuántos responsos en los Cementerios…! Y con todo esto no podemos olvidar las manos tendidas de ayuda y servicio a los que se encuentran en soledad, a los que se hallan sin techo y sin comida, a tantísimas acogidas desde el móvil o los teléfonos que han sembrado un fuego de caridad… Y desde Cáritas que silenciosamente se mueve en todas las parroquias y siempre atendiendo los gritos de los pobres y poniendo el signo + con las demás instituciones sociales que se ofrecen a atender las necesidades de nuestra sociedad. Por eso esto ayuda a “acrecentar el sentido de Dios y el conocimiento de sí mismo constituye la base de todo ​desarrollo completo de la sociedad humana.

Este multiplica los bienes materiales y los pone al servicio de la persona y de su libertad. Disminuye la miseria  y  la  explotación  económicas. Hace crecer el respeto  de  las identidades culturales y la apertura a la trascendencia” (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2441). Sigamos siendo humildes signos testimoniales de la Resurrección.

2.- ATENCIÓN ESPIRITUAL

Ante tantas preguntas que nos hacemos y que a causa del dolor o sufrimiento que hoy  padecemos por  la pandemia a raíz del COVID19, muchas personas  esperan  en  su  corazón  que  alguien  les  pueda  dar respuestas ante sus interrogantes vitales y existenciales. Por eso, desde la Diócesis de Pamplona y Tudela, deseamos estar cercanos a quienes nos necesiten y puedan hacer consultas, pedir consejo, desahogar el corazón con sacerdotes ministros del Señor y servidores de la Palabra de Dios. Solo queremos mostrar la belleza de la espiritualidad cristiana que nos lleva a contemplar la vida humana con sentido trascendental y hacia la vida terna que es la realidad más absoluta que existe y la única vida que permanece para siempre. “Ya que nosotros no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las visibles son pasajeras, y en cambio las invisibles, eternas” (2Co 4,18). Las palabras de San Pablo nos exhortan a esforzarnos en esta vida por ser gratos al Señor.

Para conectar:
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Correo Electrónico: [email protected]

Y si en algún momento se puede servir y orientar en otros campos como Cáritas o atención psicológica o apoyo familiar, se podrá derivar a personas  expertas  para  que  la  ayuda  sea  más  completa.  En  estos momentos  de  dificultades  y  sufrientes  necesitamos  ser  cuidados  y acompañados tanto humana como espiritualmente. Esta es la finalidad de la atención espiritual.

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).