Cristo ha resucitado

Vivimos momentos de dolor, desconcierto e intenso sufrimiento como consecuencia del contagio del Covid-19. A todos nos llegan noticias del ingreso hospitalario o de la muerte inesperada de familiares, amigos o conocidos.  Nos hacemos variedad de preguntas sobre el problema, pero no encontramos respuestas convincentes a lo que está sucediendo.

En medio de tanto dolor, en la Vigilia Pascual y durante el tiempo de Pascua, todos podemos escuchar una noticia positiva, la gran noticia que disipa las tinieblas, que da sentido a nuestra existencia, que colma de alegría y esperanza al mundo entero: Cristo ha resucitado. La muerte ya no tiene la última palabra. Hay vida más allá de la muerte.

Rebosantes de alegría por la resurrección del Señor, confesemos que también nosotros hemos pasado de la muerte a la vida para permanecer en una nueva vida, la vida del Resucitado. La victoria de Jesús sobre el poder del pecado y la muerte nos afecta también a nosotros pues, en virtud del bautismo, hemos sido constituidos miembros vivos de su Cuerpo. Por eso, podemos cantar con el salmista: “El Señor es mi luz y mi salvación: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor; Él fue mi salvación”.

Pero, tendríamos que preguntarnos: ¿Cómo podemos participar de la vida divina en cada instante de la vida? ¿Cómo podemos experimentar la salvación de Dios? Jesucristo resucitado continúa ofreciendo a todos los hombres la nueva vida de que Él participa ya para siempre junto al Padre por medio de los sacramentos, de su Palabra y del testimonio creyente de tantos hermanos que se dejaron seducir por el Maestro.

El Resucitado es quien nos habla por medio de las Sagradas Escrituras; es quien nos sigue entregando su cuerpo y su sangre bajo las especies del pan y del vino en el Eucaristía. Cuando escuchamos y acogemos a los pobres y necesitados, prestándoles la ayuda que esperan y precisan, lo estamos haciendo al mismo Jesús. Como Él mismo nos recuerda, lo que hagamos o dejemos de hacer con ellos, a él mismo se lo hacemos.

Siempre, pero especialmente en este tiempo de Pascua, busquemos algún momento para pararnos y para reflexionar sobre el sentido de la resurrección de Jesucristo en nuestra vida de bautizados. En medio de este mundo, lacerado por la enfermedad y dolorido por tanto sufrimiento, Cristo nos llama y nos dice que quiere ser nuestro amigo para que vivamos con esperanza y experimentemos su salvación.

Que la escucha de Jesucristo y la contemplación de su rostro glorioso nos ayuden a superar los egoísmos y nos impulsen a trabajar con decisión para ofrecer soluciones a los problemas y necesidades que afectan a tantos hermanos nuestros. Las dificultades no van a faltarnos, pero no olvidemos que el Resucitado permanece a nuestro lado y camina con nosotros para que vivamos siempre como hijos de la luz, asumiendo de buen grado que lo que es imposible para los hombres es siempre posible para Dios.

Con mi bendición y cordial saludo, feliz Pascua de la Resurrección del Señor.

 

+Atilano Rodríguez,

Obispo de Sigüenza-Guadalajara

 

Mons. Atilano Rodríguez
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Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.