Diario de un pastor ante el Covid-19. 01/04/2020

DESCUBRIR A LOS VECINOS, RECUPERAR VIEJAS AMISTADES

La pandemia del Covid-19 que azota al mundo y en concreto a nuestro país, es horrible en todos los aspectos de la existencia. Hemos pasado del estrés de la vida ordinaria moderna, de la cual nos quejábamos de que no teníamos tiempo para la familia, los amigos…a un severo confinamiento en nuestras casas y con gran impedimento para completar las tareas que eran rutinarias hasta hace solamente dos semanas. De pronto, la realidad se reduce al hogar con los tuyos, a tratar más al vecino de al lado que ante apenas saludabas y llevar una comunicación por medio de los móviles y las redes sociales.

Curiosamente, en tan poco tiempo estamos descubriendo una nueva cara del vecindario y hasta te ha llamado aquel viejo amigo que se esfumo. Parece que esta situación del coronavirus nos está haciendo redescubrir muchos elementos positivos que teníamos olvidados. ¿Será verdad aquel viejo adagio: “de grandes males, grandes bienes”? Esta aparente contradicción entre la existencia del mal, la bondad divina y la capacidad de supervivencia del ser humano, plantea la toma de conciencia de recuperar el Misterio. Dicho en termino más coloquial, recobrar la “capacidad de sorpresa” que habíamos perdido por el pragmatismo positivista de la cultura materialista dominante.

El ser humano, por mucha ciencia que posea, no dominará nunca los secretos de la naturaleza. La prueba más evidente es la situación que estamos padeciendo ¿Por qué no se atisbó antes esta pandemia que nos ha llegado, tan global y en poco tiempo? ¿Qué ha fallado antes y que es lo que está fracasando ahora en detener este mal? Estos y otros interrogantes pensados y madurados en una reflexión sensata, nos lleva a la conclusión que, muchos pueden que se resistan, pero que no hay más salida que la expresada por san Pablo: “¡Que abismo de riqueza, de sabiduría y de conocimiento el de Dios! ¡Que insondable sus decisiones y que inescrutables sus caminos!” (Rom 11,33).

Todo esto, que no entendemos porqué está pasando, las situaciones limites que estamos viviendo, necesariamente conducen a un replanteamiento del sentido de la vida y la razón de Dios. Porque como diría en su momento Luckmann: “La estructura social se ha secularizado, el individuo no”.

Además, es tan intenso lo que se esta viendo que no solamente nos lleva a las grandes cuestiones, sino también a modificar actitudes personales que reporten mayor humildad, sencillez de vida y una menor autosuficiencia cultural. Todo eso redunda en un tipo de convivencia más sensible para ver al vecino con otros ojos, más libre de prejuicios. Tú mismo, te has sorprendido gratamente por el ofrecimiento y ayuda de algunos de ellos, con los cuales no habías hablado en mucho tiempo. También las acciones de distracción de las comunidades de vecinos que desde los balcones arrancan el jubilo de los pequeños y el gozo de los mayores. Sin olvidar la solidaridad vecinal con los más vulnerables. Todo ello, está demostrando que el individualismo feroz en que vivíamos era enfermizo.

Por último, qué decir de la cantidad de llamadas que efectúas interesándote por tanta gente con la que no hablabas hace tiempo y de esas otras que tu recibes llenas de cariño y amistad de gente cercana, pero también de lejanos familiares de los que apenas sabias. Todo eso pone en evidencia que “Es propio del amigo hacer el bien a los amigos, principalmente a aquellos que se encuentran más necesitados” (Tomás de Aquino).

 

 

+ Juan del Río Martín
Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".