Covid 19. En medio de la pandemia tanta solidaridad hacia el más vulnerable

(ANSA)

El Arzobispado de Trujillo, encabezado por Monseñor Miguel Cabrejos,  inicia la campaña “Comparte tu pan con el necesitado” con el noble propósito de mitigar las necesidades básicas que muchas familias del norte peruano vienen atravesando, frente a la pandemia del Covid-19.

“Solo la fuerza de la solidaridad hará posible que juntos venzamos esta pandemia. Somos responsables del bienestar de los otros. Apostemos por la salud y la vida de nuestros semejantes. La ayuda humanitaria es importante y valiosa. Sintámonos comprometidos con estas personas y sus familias en condición de vulnerabilidad”, expresó el Arzobispo de Trujillo.

En el comunicado se solicitan donaciones de alimentos de primera necesidad; así como productos enlatados, agua, útiles de aseo personal y productos de limpieza. La campaña tendrá diversos centros de acopio: el Colegio Seminario “San Carlos y San Marcelo”, en el Centro Histórico de Trujillo y la Parroquia “La Sagrada Familia” del distrito de La Esperanza, quienes atenderán en el horario de 09:00 am hasta las 02.00 pm. Las donaciones serán entregadas, con la colaboración de los sacerdotes, religiosos y religiosas, que identificarán las familias más necesitadas y se les hará llegar la ayuda a sus respectivos hogares lo más pronto posible. Y como muchas iniciativas, también está el espacio libre para donaciones económicas.

Una oración para Guatemala

Y desde el Perú, que nos llegó este video del sobrino del presidente de Guatemala Alejandro Giammattei, el padre Ricardo Cordón Giammattei, quien está en la capital peruana, en misión. Envió una bendición al pueblo de Guatemala, y al presidente, que con la ayuda del Señor, tome las medidas necesarias para ayudar al país en la protección del coronavirus.

Y desde Guatemala, por medio de redes se supo de este gesto, ayudar a quienes están urgentes de ayuda. Son los vendedores ambulantes.

Ante la crisis sanitaria actual, muchos heladeros, chicleros, y lustradores de zapatos no pueden salir a vender o nadie les compra, y muchos son personas de la tercera edad.

Varios ciudadanos, que tienen un trabajo fijo,  y tantos deseos de ayudar al prójimo, están apoyando a personas que no pueden o no tienen como salir adelante día a día, para poder sobrevivir en esta cuarentena. Se activaron entre ellos, para darles dinero a esta parte de la sociedad vulnerable, para que puedan comprar sus productos de primera necesidad.

En Italia, Caritas Ambrosiana ofrece ayuda a cárceles del país

El hacinamiento de las prisiones en Italia, debido a la actual epidemia, podría tomar características trágicas. Cáritas Ambrosiana en un comunicado anuncia la financiación de un proyecto destinado a proporcionar algunas facilidades en la Diócesis de Milán para albergar a los presos. Ya se han identificado 20 locales, y es posible, aumente el número de los mismos.

«El proyecto – se lee en la declaración – está dirigido a los presos de las cárceles del territorio ambrosiano que pueden cumplir los últimos 24 meses de detención fuera de la prisión, pero no tienen hogar». Los primeros 10 reclusos que se recibirán en los próximos días serán los de las cárceles de Opera y Bollate y la casa del distrito de San Vittore. «Los beneficiarios indicados por el Magistrado de Vigilancia -continúa la declaración- cumplirán el resto de su condena, en las instalaciones identificadas por Cáritas Ambrosiana, y estarán sujetos a las medidas de protección previstas por la UEPE,  la Oficina de Ejecución Penal Exterior. Por lo tanto, seguirán estando, a todos los efectos, sujetos a restricciones de su libertad personal y a controles policiales».

Nuevas iniciativas de la Diócesis de París a favor de los más débiles

La diócesis de París multiplica en estos días las iniciativas destinadas a inventar una nueva solidaridad. La distribución diaria de comidas a mil personas sin hogar, alojamiento en una habitación individual en edificios propiedad de la Iglesia, un número de teléfono gratuito a disposición de los más necesitados para obtener ayuda financiera inmediata, apoyo escolar por teléfono a las familias que no tienen acceso a Internet.

Desde hace algunos días, por lo tanto, la diócesis, en colaboración con numerosos actores de la solidaridad en la capital francesa, se ha asociado a la operación de distribución de alimentos organizada por la Prefectura y el Municipio, destinada en prioridad a los sin techo, pero no sólo. Tres centros de distribución preparan 5000 cestas de almuerzo cada día, algunas de las cuales son distribuidas localmente por 22 parroquias, al mediodía, fuera de las iglesias. La magnitud de esta operación requirió la participación de muchas personas y el arzobispo de París, monseñor Michel Aupetit, hizo un llamamiento para la movilización de voluntarios: «En la calle, la situación es grave, muchas asociaciones han tenido que cerrar sus puertas en los últimos días, ya que, dijo, a nuestros voluntarios, a menudo de más de setenta años, ya no se les permite salir. Es por eso que muchas personas ya no reciben sus comidas diarias». «Varios centros de distribución están saturados», continúa el Arzobispo, «y los pocos voluntarios que han estado en acción desde el comienzo de la crisis necesitan ayuda. Hay que encontrar voluntarios, jóvenes y vigorosos, hombres y mujeres que, cuidando de respetar los «gestos de barrera», traigan, distribuyan, acojan, a veces incluso garanticen la seguridad de estos lugares». Un llamamiento ampliamente escuchado: más de 500 personas se han presentado de hecho al Vicariato por solidaridad.

Por otra parte, Cáritas París ha facilitado un número de teléfono que permite a las personas en situación precaria obtener ayuda financiera inmediata: tener dinero para sobrevivir es una de las principales dificultades con las que se encuentran los más necesitados, después de que se hayan cerrado los comedores para los niños y para ellos mismos. La cercanía del Vicariato de la Solidaridad se expresa también a través del apoyo escolar a los estudiantes. Demasiadas familias modestas y con dificultades no tienen acceso a Internet en sus alojamientos temporales, y gracias a la experiencia adquirida por asociaciones como L’ìuvre d’orient o Action et Prière, la diócesis de París ofrece a estos jóvenes ayuda telefónica para sus tareas escolares.

En esta época de crisis, tampoco hay que olvidar a la población de las cárceles. «Los prisioneros ya no pueden obtener entrevistas con sus familias, y esto crea nuevas tensiones y dificultades», afirmó el padre Benoist de Sinéty, vicario general y responsable de la asistencia eclesial hacia los más débiles.   Por ello, la dirección de la prisión de la Santé, uno de los mayores centros penitenciarios de París, creó un número especial para mantener el contacto entre los capellanes y los presos.

 

 

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