Diario de un pastor ante el Covid-19. 30/03/2020

SOLOS EN LA SOLEDAD

Me hablan estos días de la soledad en que están muriendo muchos enfermos del coronavirus donde la presencia de acompañantes es imposible. A eso se une, la imposibilidad material, legislativa y sanitaria para llevar los auxilios espirituales a los moribundos y enterrar a nuestros muertos con el decoro y sentido religioso que requiere la dignidad de la persona. Al aislamiento físico, se une el del espíritu, cumpliéndose aquella máxima: “no hay mayor soledad que aquellos que mueren solos”.

Sin embargo, también me llegan noticias de las “manos amigas” de médicos, enfermeros y sanitario que, disimulando su propia tristeza, sacan sus mejores sonrisas, para que por medio de su cercanía al enfermo se despida de este mundo con lo mejor de nuestra humanidad:” Hacer feliz el último suspiro de la vida”. Nuestros profesionales de la salud muchas veces están haciendo de padre, madre, hijo, amigo…. ante los ojos que se apagan de los enfermos de Covid-19.

También me consta, como a donde no puede llegar un ministro ordenado, un sacerdote, muchos médicos y enfermeros cristianos ejercen su sacerdocio bautismal. ¿Cómo lo hacen? De muchas maneras, a veces con un relato de humor que producen pequeños momentos de regocijo, otras recodándoles al Señor Jesús, a la Virgen o los Santos conocidos y no faltará una invitación al enfermo a que confíe en la misericordia divina, haciendo el Acto de contrición y rezando la Comunión espiritual. Todo un ministerio de amor y reconciliación que llena de contenido religiosos los últimos momentos de la vida del enfermo. Estamos convencidos que aquello que se hace y se dice con el corazón, toca a Dios y reconforta el alma del agonizante.

Ahora bien, no deberíamos olvidar un factor decisivo que es el misterio de la gracia divina que actúa en el alma de cada criatura que viene a este mundo y es acompañada por la “Comunión de los santos”. Benedicto XVI decía: “El hombre que cree en Dios no está solo, ni siquiera en la hora de muerte” (Homilía 13.9.2016). Cuando la “película de la vida” pasa por la mente del moribundo, por muy grande que hayan sido sus desaciertos, mayor es el empeño del Señor para que ese hijo suyo pueda entrar en “el paraíso”, sólo “basta una palabra y su alma quedará sana” (cf. Lc 23,4; Mt 8,8). Porque como dijo el Papa Francisco en su Homilía del pasado domingo Quinto de Cuaresma: “Jesús no puede mirar a la gente y no sentir compasión. Sus ojos miran con el corazón…es capaz de llorar…. Pienso en tanta gente que llora: gente aislada, gente en cuarentena, los ancianos solos, personas hospitalizadas y personas en terapia, padres que ven que, como no reciben la paga, no podrán dar de comer a sus hijos. Mucha gente llora. Nosotros también, desde nuestro corazón, los acompañamos. Y no nos hará mal llorar un poco con el llanto del Señor por todo su pueblo” (29.3.2020).

 

 

+ Juan del Río Martin
Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".