Remad mar adentro

Un año más celebramos el Día del Seminario. El lema elegido para la campaña de este año es: «Pastores misioneros». Los sacerdotes son llamados en verdad pastores de la Iglesia en cuanto que participan del único sacerdocio de Cristo  Buen Pastor, y en cuanto enviados por él, son misioneros dentro de una Iglesia toda ella esencialmente misionera. La nota fundamental de la vida del sacerdote es poner en el centro de su existencia a Jesucristo. Ha sido llamado por él, es consciente de que es el Señor quien tiene la iniciativa, que es Dios quien le constituye pastor y misionero. La misión pastoral  no es una tarea meramente humana, sino que brota de la voluntad de Dios y requiere la colaboración de la persona llamada.

Por eso la vida del sacerdote está constantemente referida al Señor, en quien encuentra su sentido, su fortaleza y la gracia para llevar a cabo la tarea encomendada.

Ha recibido una misión que ha de cumplir en su nombre, poniendo absolutamente en segundo plano cualquier interés personal. Su fuerza radica en la plena conciencia de estar siendo impulsado por Cristo mismo, y de que por mayores que sean las dificultades, la fuerza de Cristo se hace presente en su debilidad.

Para poder cumplir la misión encomendada es imprescindible la vivencia de una unión profunda con Cristo. Una unión que es de tal intensidad, que le lleva a decir con las palabras de san Pablo: «para mí la vida es Cristo» (Flp 1,21) y «ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mi» (Gál 2,20). Desde esa unión con Cristo podrá mantener una entrega total a Dios y a los hermanos. Hará del servicio a Dios y a los demás el eje central de su existencia, aceptando la voluntad de Dios, ofreciendo su vida en totalidad, gastándose y desgastándose por los hermanos. Cumplirá la tarea encomendada con fidelidad, haciéndose todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos (cf. 1 Cor 9,22).

El sacerdote, pues, no actúa por elección propia, ni en virtud de unos poderes propios, sino como mensajero de Cristo. En tanto que enviado, no se anuncia a sí mismo, sino a quien le envía. Tiene profunda conciencia de ser un administrador de los misterios de Dios, un colaborador de la obra de Dios; por eso anuncia el mensaje de su Señor con fidelidad y coherencia, independientemente de si se le quiere escuchar o no. Para cumplir su misión ha de proponer,  exhortar,  motivar, y en otras ocasiones  corregir,  implicándose siempre con intensidad en el combate de la fe, combinando la mansedumbre y la humildad con la firmeza en las convicciones, sin caer jamás en el desaliento, y llenando de caridad su vida y su trabajo.

En los tiempos que corren, también es muy importante que predique con valentía y sin ambigüedades. Esta es una característica esencial en la misión evangelizadora: hablar con coraje, con libertad y sin temor. Y a la vez tener una confianza absoluta en la providencia, llevando a cabo la misión con sencillez, poniendo de manifiesto su seguridad firme en el amor de Dios, ya que por más difíciles que sean las circunstancias, nada nos puede separar del amor de Cristo.

Necesitamos sacerdotes que sean pastores y misioneros. Doy gracias a Dios por nuestro presbiterio y por nuestro seminario, por todas las personas que a lo largo de la historia de nuestra joven diócesis han realizado y realizan la acción pastoral y misionera; sigamos caminando como familia diocesana trabajando para ser sal, luz, fermento en medio de nuestra sociedad.; y animo a todos los diocesanos a seguir colaborando generosamente  con nuestro Seminario y los seminaristas que en él se forman.

   + Josep Àngel Saiz Meneses

    Obispo de Terrassa.

 

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.