Diario de un pastor ante el Covid-19. 20/03/2020

LA PRACTICA RELIGIOSA EN TIEMPOS PANDEMICOS

Los cristianos españoles estábamos acostumbrados a tener el culto, las practicas espirituales y pastorales muy organizadas. Teniendo muchas facilidades para la recepción de los sacramentos y los ejercicios de piedad. De pronto, el panorama ha cambiado radicalmente por el coronavirus y el obligado confinamiento en nuestras casas.

¿Qué hacemos ahora? Pues ante todo tener claro que para un católico y también para numerosas personas de buena voluntad, salvar vidas humanas es un bien supremo que está por encima de cualquier practica religiosa pública. Repasemos las Sagradas Escrituras, el Catecismo y recordemos lo que hicieron otros cristianos en situaciones limites o de persecución. Pero, sobre todo, no olvidemos que la fe cristiana va de dentro hacia fuera, se da en el corazón y se confirma en las buenas obras. ¿Por qué no comenzar a pensar que estos tiempos calamitosos es una oportunidad de gracia para tener un cristianismo más interior y menos de fachada?

La hora presente es como de destierro, que dará muy buenos frutos de consolidación en lo esencial tanto en la fe como en la vida social. Algo parecido le sucedió al pueblo judío cuando fue deportado a Babilonia en el 587 a.c. La situación era tal, que el mismo profeta Daniel llego a decir: “En estos momentos no tenemos…. ni un sitio donde ofrecerte primicias para alcanzar misericordia” (Dn 3,38). Ya no existía el templo, ni estaban en su tierra, no poseían nada donde apoyarse, pero la mayoría de ellos resistieron a la prueba porque tenían grabados en sus corazones los preceptos de la Alianza de Yahvé con su pueblo.

También nosotros los cristianos estamos marcados con la señal de la cruz de Cristo, que es la Nueva Alianza recibida por la gracia del Bautismo, que nos constituye en “hijos en el Hijo”, “adoradores en espíritu y en verdad”, donde nuestro templo, sacrificio y altar es solamente Jesucristo, Muerto y Resucitado, celebrado en cualquier momento y lugar, donde lo sagrado no está en las piedras visibles, sino en la persona humana que hemos de servir y querer como lo hizo el mismo Jesús de Nazaret.

Esta realidad única y salvadora lo han vivido muchos cristianos a lo largo de siglos, cuando han estado perseguidos, en guerras o probados por enfermedades y pestes de todos los tipos. Ellos oraron en el secreto de su corazón como dice el Evangelio (Mt 6,5-13) con las oraciones y medios que tenían. ¿Quién te impide a ti hoy en esta epidemia del Covid-19, hacer lo mismo y orar profundamente ante una pequeña imagen o estampa de tu devoción que te ayude a rezar? A pesar del confinamiento actual, somos privilegiados en muchos campos de la vida, si nos comparamos con cristianos de otros tiempos que vivieron situaciones parecidas, pero también con los hermanos nuestros de los países más pobres donde no tienen una buena sanidad, ni ha llegado con tanta fuerza el mundo digital.

Gracias a las nuevas tecnologías podemos rezar solos o en familia, la Liturgia de la Horas, el Santo Rosario, el Viacrucis, etc…ver y sentir la Santa Misa por televisión o bien online. Pero claro, me dirán algunos que no pueden comulgar ni confesar. Recuerden que en la tradición de la Iglesia siempre ha habido el “bautismo de deseo”, “la comunión espiritual”, “el acto de arrepentimiento a Dios por nuestros pecados”. Sobre esto último, ha dicho el Papa Francisco esta mañana en la homilía de la Misa de Santa Marta: “Padre, ¿dónde puedo encontrar a un sacerdote, porque no puedo salir de casa?….Tú mismo te puedes acercar al perdón de tus pecados como nos enseña el catecismo con un acto de contrición bien hecho, nuestra alma se convertirá y será blanca como la nieve….prométele al Señor que luego te confesarás, pero habla pronto con Él y recibirás la gracia de Dios”.

Por favor, nuestros templos podrán estar más o menos cerrados por extrema necesidad sanitaria, pero nadie te impide que tu casa sea una Iglesia doméstica, que como padre de familia ejerzas tu sacerdocio bautismal, que tu corazón sea un sagrario donde tengas la gracia de Dios, que tus brazos repartan siempre obras de caridad y tus labios alaben al Señor y supliques a Dios Todopoderoso que nos libre de estos tiempos pandémicos.

 

 

+Juan del Río Martín
Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".