Diario de un pastor ante el Covid-19. 19/03/2020

SAN JOSE Y EL CORONAVIRUS

Puede sorprender el titulo de la reflexión de hoy, pero la solemnidad, el Patriarca san José, el popular Día del Padre, no debe pasar desapercibido, aunque no tengamos las Fallas valencianas y otros festejos por el coronavirus. En estos tiempos necesitamos motivos para la esperanza y figuras que nos estimulen a seguir creyendo en el Dios de la Salud y Vida.

Los cristianos creemos que Dios se hizo hombre por obra del Espíritu Santo en el seno virginal de María y tuvo como padre custodio al justo José, y le pusieron por nombre Jesús. En su peregrinar por este mundo vivió en el seno de una familia y tuvieron dificultades como nosotros. Transcurrió sus días en un pueblo llamado Nazaret, en una región de no muy buena fama como era la “Galilea de los gentiles”. Los evangelistas al hablar de la infancia del Mesías (Mt 1-2; Lc 1-2; 3, 23; Jn 1, 45; 6, 24) nos presentan a san José como el hombre bueno y justo que siempre estuvo al lado de su esposa María y solicito padre custodio de Jesús, el Hijo de Dios encarnado.

Ahora bien: ¿Qué palabra de aliento nos puede dar este personaje silencioso del Evangelio en la situación de horrible pandemia que estamos sufriendo? Lo primero que nos enseña es a saber acoger a las personas y acontecimientos inexplicables. A José le sucedió que de pronto se da cuenta de que la mujer con la que se iba a desposar estaba encinta. Lo más fácil para él era el repudio según la ley judía, pero como era fiel creyente en Dios y bueno de corazón la tomó por esposa según le dijo el ángel del Señor. Su proceder fue silencioso y bondadoso, dos virtudes que necesitamos muchísimo en estos tiempos que corren. Gracias a la entrega de José a los designios de la Providencia, que como humano no entendía, hizo posible que nos llegará el Redentor, el cual “salvaría a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,21). Como el justo José sepamos acoger con cariño a las personas que estén a nuestro alrededor y sobre todo a los enfermos y a los más indefensos.

Nuestro personaje no se quedó ahí, llegado el tiempo del alumbramiento del hijo de María, cuando no había posada para ellos (Lc 2,7), se las ingenió para encontrar un pesebre donde reclinar al recién nacido. También nosotros, en los actuales escenarios pandémicos debemos ser imaginativos cuando faltan material para los sanitarios y para otros agentes que lo necesitan.

Lo mismo vosotros padres, en estos largos y pesados días de confinamiento debéis ser pacientes silenciosos con todos, protectores del Herodes (Mt 2,13) de turno que es el Covid-19, agiles en las decisiones cuando haya que salvar a un niño o a un vulnerable (cf. Mt 2, 13-23). Pero por favor, nunca perdáis la alegría y la sonrisa que tuvieron aquellos esposos María y José cuando tenían en sus brazos al que no cabía en los Cielos: a Jesús, Dios y Hombre verdadero, el Mesías, el Señor, Nuestro Salvador. Seguro que, si permanecéis siendo el alma de vuestros hogares en estos tiempos de tribulación, os visitaran los Magos (Mt 2,1-12) con los regalos de la salud de alma y de cuerpo, pero sobre todo con el mejor obsequio: ¡que la pandemia del coronavirus desaparezca de la faz de la tierra! ¡Animo y felicidades en el Día del Padre!

 

 

+ Juan del Río Martín
Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".