Bolivia: Llamamiento de los obispos contra el feminicidio

Una mujer participa en una manifestación junto a un letrero que dice "Sin igualdad no hya amor" durante una protesta global contra la violencia de género, en La Paz, Bolivia.

27 mujeres asesinadas en 60 días pero «sin contar con las violaciones y los muchos actos de violencia y maltrato a los que son sometidas muchas de ellas» dijo Don Sergio Alfredo Gualberti Calandrinael durante la Misa presidida el pasado domingo 8 de marzo, en la que además aseguro que en el Día Internacional de la Mujer, el mejor regalo que se puede hacer es “el sagrado respeto por la vida de cada una de ellas».

«Debemos reconocer a las mujeres una dignidad igual a la de los hombres – insistió Monseñor Gualberti – el mismo trato que los hombres tienen en la familia, en el trabajo y en todos los sectores de la sociedad. No se deben escatimar esfuerzos para implementar medidas que eviten este flagelo de disparidad, comenzando por la educación de las generaciones más jóvenes para romper una mentalidad machista perversa».

Además señaló la urgencia de «unir fuerzas para prohibir la violencia y las divisiones» así como de «establecer relaciones de igualdad y equidad» y «consolidar una sociedad reconciliada y pacífica, donde todos tengan las mismas condiciones para una vida digna». Posteriormente destaca su fuerte llamamiento a «respetar la libertad, la dignidad y los derechos de cada persona, sin discriminación alguna». En particular, «los cristianos deben testificar a Dios» y Dios «ama la justicia y el derecho» puntualizó.

Al final de la homilía, el prelado dirigió la mirada a los próximos cinco años y al nuevo plan pastoral establecido por la Iglesia boliviana titulado «Sal y luz en el mundo: Santa Cruz en misión», que representa «el compromiso de todos los creyentes» de «renovar y dar un nuevo impulso al viaje sinodal de la Iglesia local». «Todos los sacerdotes, la vida consagrada y los laicos – concluye Monseñor Gualberti – somos sal de la tierra y luz del mundo, misioneros de la alegría del Evangelio y levadura de comunión y reconciliación, para que la Palabra de vida llegue a los corazones de todos los hombres y transforme a la sociedad”.

 

 

Ciudad del Vaticano