En Alemania, el Tribunal Constitucional despenaliza el suicidio

«La autodeterminación al final de la vida de una persona entra en el ámbito de la personalidad humana», es lo que se afirma en las directrices principales del más alto organismo jurídico alemán que, de hecho, ha despenalizado la asistencia al suicidio. Una decisión en la que se puede vislumbrar esa cultura del descarte que siempre ha sido denunciada por el Papa Francisco.

El suicidio también para los enfermos no terminales

En la práctica, los jueces decidieron anular el artículo 217 del Código Penal, que prohibía a las asociaciones para la asistencia al suicidio y de cuidados paliativos, prestar asistencia al paciente para terminar con su vida. El Tribunal Constitucional alemán también dejó claro que esto significa que el derecho a quitarse la vida no se limita a los ancianos o a los enfermos graves, sino que «existe en todas las etapas de la existencia humana». Corresponde ahora al legislador alemán regular la práctica, estableciendo lo que es lícito y lo que no lo es. El Ministro de Salud, Jens Spahn, anunció una serie de conversaciones para revisar las normas, pero también subrayó que es imperativo evitar que se desarrolle «un hábito» o «la expectativa de una obligación social» en el reivindicar el suicidio asistido.

La contrariedad de las Iglesias alemanas

Mientras tanto, las Iglesias Católica y Evangélica de Alemania han criticado fuertemente la nueva sentencia en una declaración conjunta. «Tememos – escriben – que se ejerza presión sobre los ancianos o los enfermos para que se avalen de las ofertas de suicidio”. El cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (Dbk), y Heinrich Bedford-Strohm, presidente del Consejo de la EkD, explican en la nota que «cuanto más naturales y accesibles sean las opciones para ayudar a las personas a suicidarse, mayor será el riesgo de que las personas en una situación de vida extremadamente estresante se encuentren bajo presión y aprovechen esta opción para acabar con sus propias vidas».

Protección y consuelo para los enfermos

En la nota, retomada por la agencia Sir, se reitera también que desde el punto de vista de las Iglesias, «las cuestiones fundamentales de nuestra humanidad y el fundamento ético de nuestra sociedad» se deciden por la forma en que enfrentamos la enfermedad y la muerte. Por lo tanto, las Iglesias continuarán trabajando para que el suicidio «no se convierta en una norma aceptada» en el país. También se hizo sentir el presidente del subcomité de bioética de la Conferencia Episcopal Alemana, Monseñor Gebhard Fürst, quien recordó que especialmente en la última fase de la vida, las personas necesitan atención, protección y consolación.

Cambio de paradigma en la legislación

El representante de la Iglesia Católica ante las instituciones de Berlín, Monseñor Karl Justen, subrayó ante los micrófonos de Vatican News que «por primera vez una sentencia establece que la protección de la vida ya no es una prioridad absoluta, sino el derecho del individuo a decidir suicidarse». «Este es el verdadero cambio de paradigma – añade el prelado – y, en mi opinión, el verdadero problema de esta sentencia».

 

 

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