@Cuaresma2020: es tiempo de recuperar la confianza en la bondad de Dios, en el bien, de recuperar la imagen y semejanza de Dios.

«El Hijo del Hombre ha de padecer mucho, ser desechado los ancianos, los sumos sacerdotes, ser ejecutado y resucitar al tercer día«, leemos en el Evangelio de hoy, Jueves después de Ceniza. Jesús anuncia su Pasión reiteradamente a sus discípulos sin que ellos acabaran de querer entender. Jesús Crucificado, cuyo corazón atravesado sigue palpitando por amor nuestro, es desechado, efectivamente, por nosotros, auto suficientes, que vivimos en la ilusión de no necesitar a Dios para construir nuestra vida y el mundo. Si ponemos más en el centro el Misterio Pascual, expresión máxima del Amor -Cristo, el Señor, que sufrió hasta entregarse por mí y el mundo entero-, podemos degustar la plenitud, y ser instrumentos de plenitud en medio de nuestro tiempo, testigos de que Jesús llena el corazón, y lo capacita para un amor inigualable.

El hambre, los conflictos bélicos, el paro, la crueldad y la explotación que esclaviza a las personas, el odio terrorista o racial, la tortura, la injusticia, la migración masiva… El mal nos azota brutalmente y deja al mundo como desamparado de la mano de Dios. Ante el mal se estrella la fe de muchos, pero no es imputable más que al mal uso de la libertad del hombre, o, dicho más claramente, a su pecado, nuestro pecado. No es lógico querer combatir el mal y no repudiar nuestro propio pecado. Creer en Dios significa permitir que Cristo nos haga libres para obrar el bien y combatir los males del mundo. La Cuaresma es tiempo de aprendizaje, de recuperar la confianza en la bondad de Dios, en el bien, en recuperar la imagen y semejanza de Dios. Es tiempo de poner a Dios en el centro del corazón y de la vida, y que su amor desplace la fuerza de nuestro ego con sus pasiones y desórdenes. El amor triunfante del Señor Resucitado ha de vencer también en nosotros, bautizados en su muerte y resurrección para ser libres.

El ayuno nos ayude a orar con y por el pan que sacia nuestro ser, que es Cristo, para sí, como en el signo de la limosna, nos donemos a los pobres y sufrientes de este mundo, pues en ellos servimos a Cristo. Que la Cuaresma nos ayude a salir de la ilusión de la autosuficiencia, pues urge llevar el mundo a Dios.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.