Cuaresma 2020 «Ojos, corazón y manos cuaresmales»

Resuena con fuerza el Miércoles de Ceniza la llamada del apóstol Pablo: «En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20). El papa Francisco nos lo recuerda en su mensaje para esta Cuaresma, invitándonos a dejarnos salvar por el Misterio pascual, fundamento de una urgente conversión.

Vivimos en un mundo roto y herido, con mucha gente que sufre y en el que, al mismo tiempo, palpita con fuerza la vida. Los cristianos recorremos el tiempo cuaresmal con la alegre esperanza de la reconciliación con Dios, que nos cura y libera, para vivir en Su misericordia y en paz con nosotros mismos y con todos. Es un tiempo fuerte para la conversión que amplía el punto de mira de nuestros ojos, que transforma un corazón de piedra en corazón de carne y que pone nuestras manos al servicio de la misericordia realizando sus obras.

Ojos abiertos, corazón sensible y mano pronta —decía san Pablo VI que debía tener la Iglesia— «para la obra de la caridad que está llamada a realizar en el mundo, con objeto de promover el progreso de los pueblos más pobres y favorecer la justicia social entre las naciones»[1].

Ojos, corazón y manos que bien pueden trazar un camino cuaresmal hoy hacia la Pascua de Jesús con el fin de anunciar el amor más grande a toda la tierra y trabajar por el progreso y la justicia para las personas y los pueblos más pobres. Reconciliados con Dios, abramos nuestros ojos —y nuestros oídos—, dejémonos transformar el corazón ante las realidades de crucifixión y actuemos con prontitud para colaborar en la obra de la redención y dar vida en nombre de Jesucristo.

Esto nos permitirá experimentar con renovada intensidad, y con todas las consecuencias, que el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús sustenta y da sentido a nuestra historia y a la de la humanidad en la historia de la salvación. Dispongámonos sin temor para dejar que crezca en nosotros el Misterio pascual de modo que nos haga atentos, abiertos, sensibles y prontos.  Porque este Misterio responde a nuestras dudas, alivia nuestros cansancios, inspira nuestras páginas en blanco, llena nuestros vacíos, cura nuestras heridas, transforma en entrega nuestro egoísmo, nos enseña a perdonar y a pedir perdón, cambia el odio en amor, nos mueve a llevar esperanza, compañía y consuelo a las regiones de dolor y muerte de la humanidad y hace prósperas nuestras obras guiados por la misericordia del Padre.

Dejemos que sea un tiempo propicio para reconciliarse con Dios, para aceptar la alianza de la vida. Para dialogar sinceramente con Él con apertura y sensibilidad hacia un compromiso valiente, queriendo ser auténticos discípulos misioneros. No hagamos muchos propósitos que provoquen cansancio en el camino. Busquemos esa palabra sanadora: reconciliación, que implica conversión. Palabra que surge de los labios misericordiosos de Dios y nos invita a levantar con humildad la vista y encontrar sus ojos henchidos de ternura para quien se siente pecador. Su palabra y su mirada de misericordia hacen comprender sus brazos abiertos en la cruz. Mirar así el misterio del crucificado que da vida nos lleva a tocar la carne de Cristo que sufre en tantas personas llagadas hoy. Ojos, corazón y manos misericordiosos y samaritanos. Ojos, corazón y manos cuaresmales.

Oro por vosotros, queridos hermanos de Mondoñedo-Ferrol, para que halléis una feliz conversión cuaresmal de ojos y oídos más atentos, corazón más sensible y manos y pies más ágiles y dispuestos a caminar con los hermanos —sin dejar de lado a ninguno y menos a los pequeños— hacia la Pascua.

 

✠ Luis Ángel de las Heras, cmf

Obispo de Mondoñedo-Ferrol

[1] San Pablo VI, Discurso a los miembros y consultores de “Iustitia et Pax” (20 de abril de 1967).

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal
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Nació en Segovia el 14 de junio de 1963. A los 14 años ingresó en el seminario menor de los claretianos de Segovia. En 1981 comenzó el año de noviciado en Los Negrales (Madrid), donde hizo su primera profesión el 8 de septiembre de 1982. Este mismo año inició los estudios filosófico-teológicos en el Estudio Teológico Claretiano de Colmenar Viejo, en Madrid, (afiliado a la Universidad Pontificia Comillas). Emitió la profesión perpetua el 26 de abril de 1986, año en que concluye la Licenciatura en Estudios Eclesiásticos. Al concluir la formación inicial, fue destinado al Equipo de Pastoral Juvenil de la provincia claretiana de Castilla, a la vez que cursó estudios de Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Pontificia Comillas. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de octubre de 1988. Inició su ministerio sacerdotal, en 1989, en las parroquias que los claretianos tienen encomendadas en el barrio madrileño de Puente de Vallecas (Santo Ángel de la Guarda y Nuestra Señora de la Aurora). Un año más tarde, en 1990, con otros claretianos y algunos laicos de la Parroquia, fundó la Asociación “Proyecto Aurora” (dedicada a la atención y acogida de drogodependientes en coordinación con “Proyecto Hombre”) y la dirigió durante seis años. Participó también durante 9 años en la animación de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la antigua provincia claretiana de Castilla. En septiembre de 1995 es nombrado auxiliar del prefecto de Estudiantes en el Seminario de Colmenar Viejo. Después fue formador de postulantes, superior y maestro de novicios en Los Negrales (Madrid). En Colmenar Viejo ejerce también como consultor, vicario provincial y prefecto de los seminaristas Mayores. En la Confederación Claretiana de Aragón, Castilla y León fue delegado de formación del Superior de la Confederación, de 2004 a 2007. Este último año fue elegido prefecto de Espiritualidad y Formación de la Provincia claretiana de Santiago. Durante el sexenio 2007-2012 fue también vicario provincial y prefecto de Estudiantes y Postulantes en Colmenar Viejo, así como profesor en el Instituto Teológico de Vida Religiosa y en la Escuela Regina Apostolorum de Madrid. El 31 de diciembre 2012 fue elegido Superior Provincial de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago. El 13 de noviembre de 2013 presidente de CONFER. El 16 de marzo de 2016 se hace público su nombramiento como obispo de Mondoñedo-Ferrol y toma posesión de la diócesis el día 7 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es actualmente miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, Comisión a la que se incorporó en la Plenaria de noviembre de 2016.