20-21 de marzo. Congreso sobre la misión de los laicos: «Del abrazo conyugal a la caridad política. Familia, Trabajo, Cultura y Política»

Cartel del Congreso sobre la misión de los laicos (Diócesis de Alcalá de Henares)

Contemplando el panorama cultural, social y político de la España de 2020 no podemos menos que reconocer en ella los frutos que vienen de lo sucedido en mayo del ’68 francés. Es verdad que en aquel momento la rebelión no conquistó el poder político. Sin embargo, mayo del ’68 supuso un nuevo modo de entender al hombre, un nuevo concepto de libertad y una cultura que poco a poco se ha ido introduciendo masivamente por los medios de comunicación, el sistema educativo y las organizaciones sociales y políticas. De manera silenciosa se ha logrado cambiar el sentido común cristiano que dominaba en occidente y ha florecido ante nuestros ojos una sociedad permisiva que tiene en la raíz un concepto reductivo de libertad y que desconoce la profundidad del alma humana.

Teniendo como trasfondo el secularismo, que prescinde de Dios y afirma la autonomía radical del individuo, el proceso de ingeniería social ha sido capaz de cambiar la mente y el corazón de muchas personas. Este proceso no sólo ha afectado a la sociedad española sino también a la Iglesia. Por ello si queremos afrontar la nueva política autodenominada progresista, necesitamos previamente desenmascarar lo que sembró la rebelión del ’68 a la que se han unido la revolución sexual, las ideologías deconstructivistas, y todos los lobbies y minorías radicales y libertarias que han hecho posible este nuevo «orden» social.

Esta es precisamente la victoria cultural y sociológica de los valores de mayo del `68, convertido, en un nuevo régimen de pensamiento único progresista que condena como «reaccionaria» cualquier disensión. Es la victoria del denominado «neocapitalismo tecno-nihilista» que, asumiendo los postulados del materialismo liberal y del materialismo marxista, ha hecho de todo mercancía, también del cuerpo y el alma de las personas. En el lenguaje de San Juan Pablo II, podemos llamar a este “capitalismo tecno-nihilista” una verdadera «estructura de pecado» (Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, 36).

La convocatoria del Congreso diocesano de laicos, titulado «Del abrazo conyugal a la caridad política», se propone crear un espacio de reflexión para conocer en profundidad lo que nos ha pasado: cómo ha sido posible tan rápidamente en España el desprecio de la vida humana con el aborto, la trata de personas, la prostitución creciente, la eutanasia, la plaga de las adicciones y en particular la pornografía. Del mismo modo nos interesa conocer las causas de las rupturas matrimoniales, la baja tasa de nupcialidad, la natalidad bajísima de España que impide el relevo generacional, la destrucción civil del matrimonio, su equiparación con cualquier unión afectiva y el desamparo de tantos niños que sufren la crisis de autoridad de una sociedad sin padre.

Señalados estos déficits nos interesa también ver y analizar las causas de la precariedad laboral, la exaltación del individuo emancipado pero sin títulos de propiedad, el desencanto que producen los sindicatos y los partidos políticos enfrentados, aparentemente, pero igualmente atrapados por los postulados de la rebelión de mayo del ’68.

Toda esta nueva situación se ha logrado mediante la manipulación del lenguaje, la seducción de los anhelos humanos con respuestas artifíciales y virtuales, la construcción de relatos y una educación que no tiene en cuenta las heridas profundas del hombre y que promueve adoctrinamiento y propuestas ajenas al verdadero sentido de la vida y que dejan sin respuesta los profundos interrogantes de todo ser humano.

Este Congreso, que quiere abarcar los temas más relevantes de la Doctrina Social de la Iglesia, comenzará por afirmar la dignidad de la vida humana y la grandeza del amor conyugal y la familia con su responsabilidad social. A continuación, después de reflexionar sobre la vocación y misión de los laicos, se abrirá un mosaico que abarque las grandes cuestiones de la formación de los laicos, la promoción de la cultura y de la verdadera educación. Igualmente está previsto reflexionar sobre la misión de los católicos en el ámbito social y político, tratando de descubrir las plagas de la política actual y los contenidos ineludibles para la verdadera misión de los «fieles cristianos laicos» (San Juan Pablo II, Christifideles laici, 37-44).

El centro neurálgico de todo lo que abarca la misión laical no puede ser otro que la centralidad de la persona humana contemplada desde la creación y redención en Cristo. Desde esta centralidad se despliegan todas las dimensiones de la persona, llamada desde el principio a vivir en comunión y en sociedad. La primera comunión de personas nace con el abrazo conyugal hecho fecundo en la familia. Desde la familia, primera célula social, se abre el horizonte de la vida social, laboral y política. Todas estas dimensiones provienen de la vocación a la sociabilidad del ser humano y confluyen en la búsqueda del bien común, entendido como bien de todos los hombres y de todo el hombre. Es la misma caridad la que promueve el abrazo conyugal y la acción política, modo supremo del ejercicio de esta virtud.

«El anhelo de todo cristiano es que toda la familia humana pueda invocar a Dios como ‘Padre nuestro’» (Benedicto XVI, Caritas in veritate, 79) y que en todos se pueda cumplir su mandato: «Amaos como yo os he amado» (Jn 15,12). Esta es la novedad Cristiana que nos invita a cooperar con la gracia en la edificación del Reinado Social de Cristo.

Así las cosas, el Obispo Complutense, Mons. Juan Antonio Reig Pla, invita a todos los fieles a participar en el Congreso, como una ocasión de gracia y comunión.

La fecha límite de inscripción es el 16 de marzoToda la información (inscripción, programa, etc.) se encuentra en la web: www.obispadoalcala.org.

El Congreso será inaugurado por Mons. Luis Argüello, Obispo Auxiliar de Valladolid y Secretario General de la Conferencia Episcopal Española.

A la Sagrada Familia, en su Hogar-Taller de Nazaret, encomendamos este Congreso.

 

Diócesis de Alcalá de Henares