Brasil, Obispos: tutelar los pueblos indígenas

Vista aérea de un aserradero en Moraes Almeida, en Itaituba, estado de Pará, Brasil, el 13 de septiembre de 2019 (AFP or licensors)

No al proyecto de ley que pretende establecer «condiciones específicas para la investigación y la extracción de recursos minerales en tierras indígenas», propuesto a nivel federal: así lo afirmaron los obispos de la Región Norte 1 de la Conferencia Episcopal de Brasil que, del 10 al 13 de febrero, se reunieron en Itacoatiara.

En el mensaje distribuido al final de los trabajos, los prelados afirman que rechazan «cualquier otra iniciativa del gobierno federal que se refiera a poblaciones indígenas aisladas, de reciente contacto en Brasil», en la medida en que tales propuestas «amenazan el derecho de estos pueblos a vivir libremente, con sus costumbres, credos y tradiciones, dentro de sus territorios debidamente reconocidos y protegidos».

Citando la Exhortación Apostólica post-sinodal del Papa Francisco, «Querida Amazonia», los obispos de la Región Norte 1 reafirman: “A los emprendimientos, nacionales o internacionales, que dañan la Amazonia y no respetan el derecho de los pueblos originarios al territorio y a su demarcación, a la autodeterminación y al consentimiento previo, hay que ponerles los nombres que les corresponde: injusticia y crimen. Cuando algunas empresas sedientas de rédito fácil se apropian de los territorios y llegan a privatizar hasta el agua potable, o cuando las autoridades dan vía libre a las madereras, a proyectos mineros o petroleros y a otras actividades que arrasan las selvas y contaminan el ambiente, se transforman indebidamente las relaciones económicas y se convierten en un instrumento que mata”.

“Se suele acudir a recursos alejados de toda ética –se lee aún en el documento papal – como penalizar las protestas e incluso quitar la vida a los indígenas que se oponen a los proyectos, provocar intencionalmente incendios forestales, o sobornar a políticos y a los mismos indígenas».

De ahí el compromiso de los prelados de «renovar la solidaridad con los pueblos indígenas y reafirmar su apoyo a la lucha por sus derechos, en cuanto brasileños». La nota episcopal concluye con la esperanza de que «las autoridades competentes apliquen las leyes constitucionales».

La Iglesia brasileña cuenta con un total de 276 circunscripciones eclesiásticas, divididas en 45 provincias con 45 arquidiócesis metropolitanas (de las cuales una archieparquía de rito oriental), 220 diócesis sufragáneas (de las cuales tres eparquías de rito oriental), 8 prelaturas territoriales, una administración apostólica personal, un ordinariato para los fieles de rito oriental residentes en Brasil y un ordinariato militar. Se distribuyen en 18 Regiones Eclesiásticas que pertenecen a 18 Consejos Episcopales Regionales (Conser): Norte 1 (Norte do Amazonas y Roraima); Norte 2 (Amapá y Pará), Norte 3 (Tocantìns y Norte de Goiás); Nordeste 1 (Ceará); Nordeste 2 (Alagoas, Paraíba, Pernambuco y Rio Grande do Norte); Nordeste 3 (Bahia y Sergipe); Nordeste 4 (Piauí); Nordeste 5 (Maranhão); Leste 1 (Rio de Janeiro); Leste 2 (Espírito Santo y Minas Gerais); Sul 1 (São Paulo); Sul 2 (Paraná); Sul 3 (Rio Grande do Sul); Sul 4 (Santa Catarina); Centro-Oeste (Distrito Federal, Goiás, Tocantins); Oeste 1 (Mato Grosso do Sul); Oeste 2 (Mato Grosso); Noroeste (Rondônia, Acre y Sul do Amazonas).

Cabe recordar que, precisamente en estos días, los obispos brasileños están visitando «ad limina apostolorum» y serán recibidos en audiencia por el Papa Francisco, divididos por regiones. La visita durará varios meses.

 

 

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