Ideología de género

Existe en España una preocupación creciente ante la ola salvaje de muerte de mujeres a manos de sus maridos, exmaridos, de hombres con los que formaban parejas o estaban a punto de separarse por medio del divorcio, o sencillamente alejamiento de ellos. Es razonable esa inquietud y preocupación en España y en Europa, pues es intolerable e inaudito esa violencia contra las mujeres que lleva a su muerte.

Este es, por ello, un problema, que supone un drama y verdaderas tragedias. Deriva, entre otras raíces, de una evidente falta de elemental formación de lo que es la sexualidad humana, el amor conyugal y lo que constituye un matrimonio. Toda lucha contra esta lacra es poca. Por otro lado, todos estamos preocupados por conseguir la igualdad entre mujer y hombre. Nuestras autoridades, parlamentos regionales y el Parlamento de España legislan, hacen campañas en favor de la igualdad y se producen manifestaciones aquí o allí, declaraciones y jornadas. Los que formamos la Iglesia Católica en Toledo también luchamos y estamos de acuerdo con la igualdad entre hombre y mujer en tantos aspectos fundamentales de la vida humana.

Pero a mí me parece equivocado pensar que la igualdad entre hombre y mujer consiste únicamente en desplegar la ideología de género y cuanto de esa ideología surge. Esa no es la solución. No hace muchos días, por ejemplo, que se anunció por parte de una dirigente de gobierno de la Junta de Comunidades que el próximo curso 2020-2021 se implantará la asignatura “Igualdad” en las aulas de esta Autonomía, porque era la forma de luchar contra la violencia de género. Cierto, en cursos anteriores se había implantado en algunos colegios e institutos (no tantos) de forma experimental y a petición propia. No sabemos cuál ha sido la evaluación de esa experiencia en Castilla-La Mancha. Creo que no se ha compartido dicha experiencia de nueva asignatura por los colegios e institutos que no la pidieron, con un evidente rechazo de la escuela concertada, de la Iglesia o de otras instituciones.

Pero la pregunta es: ¿es solución para conseguir la igualdad aplicar a tope la ideología de género? No, en absoluto. ¿Por qué, pues, los partidos políticos, salvo alguna excepción hablan de género, de ideología de género como solución única a todos los problemas de desigualdad entre mujer y hombre? Es curioso: Partidos de la izquierda clásica, los de inspiración neomarxista; algunos partidos de derecha, centro derecha y otros centros imponen o mantienen todo tipo de ideología de género, en algunas autonomías con leyes concretas en enseñanza y sanidad.

¿Por qué esa solución no conseguirá la igualdad entre los sexos? Porque no aceptan que el ser humano es mujer y hombre. Por eso rechazan el sexo y recurren al género, de manera que, según esta extendidísima teoría o ideología, no hay diferencia de sexo. La división en sexo masculino y femenino, afirman los partidarios de esta ideología es meramente cultural, una construcción interesada y que no responde a la realidad, porque ellos afirman que cada uno puede escoger un sexo en el género que deseé. Y lo demás son clasificaciones interesas de los que han mandado siempre: los hombres, el varón que discrimina y atenta contra la libertad.

De modo que los partidos neomarxistas, por ejemplo, han mutado: de la lucha de clases en favor del proletariado, están ahora en la lucha de género, siendo la mujer el nuevo proletariado. ¿Y no ven que, aunque se luche denodadamente por la igualdad esencial entre mujer y hombre siguen existiendo diferencias normales entre mujer y varón? No lo ven, o no lo quieren ver. En su horizonte no existe complementariedad entre mujer y hombre. Tampoco ven que en esa lucha porque se alcance la verdadera dignidad de la mujer (y del hombre) deben cooperar ambos sexos.

He aquí una especie de misterio inexplicable en aquellos que sólo ven género y no sexo. ¿Cómo habrá familia, pues? Pues así estamos. Sin embargo, hay que seguir luchando con todas nuestras fuerzas para rechazar y anular toda discriminación de la mujer, y el machismo y la violencia doméstica contra la mujer. Ahí estamos y queremos seguir este propósito.

 

+ Braulio Rodríguez Plaza

Administrador Apostólico de Toledo

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.