Saber salir para que entre un pueblo justo

«Iglesia en salida» empieza a ser una frase utilizada con frecuencia y que tiene mucha densidad de contenido porque es el antídoto de una forma de «ser Iglesia» demasiado centrada en lo que siempre se ha hecho y no ofrece ninguna novedad o en lo otro que es síntoma de comodidad y anquilosamiento. Sentirse «Iglesia en salida» es más que una frase, pide «ser rescatados de nuestra conciencia aislada y de la autorreferencialidad» (EG 8). El dinamismo de «salida» que Dios quiere provocar en nosotros, los creyentes, nos abre a aquellas dimensiones de la vida personal y aquellos escenarios de la vida social donde el Evangelio necesita hacerse presente y poner buenas raíces.

No estamos ante una teoría vacía de sentido, sino ante una utopía realizable y verificable si cada uno de nosotros lo comienza a trabajar en su interior. Es el mundo de las intenciones, de la limpieza de corazón, del rechazo de las apariencias y la acogida de la Palabra de Dios y la persona de Jesús como referente y fuente de verdad y vida. Cuando no se tiene actitud de «salida», las comunidades se ahogan porque carecen del aire del Espíritu que las empuja a vivir con alegría su verdadera vocación misionera. El papa Francisco habla y dice que «esta joya es un signo de que el Evangelio ha sido anunciado y da fruto. Pero siempre tiene la dinámica del éxodo y del don, del hecho de salir de sí mismo, de caminar y sembrar siempre de nuevo, siempre más allá» (EG 21). Jóvenes y ancianos, todos podemos protagonizar este dinamismo de «salida» si nos decidimos a caminar juntos, en actitud sinodal, y abriéndonos a todas las realidades que vivimos en sociedad.

Cuando hemos «salido» y nos hemos puesto al nivel de la gente, compartiendo sus alegrías y esperanzas, sus tristezas y angustias, es cuando nuestro ardor evangélico debe hacerse sentir hasta el punto de que todo el mundo se pregunte: ¿Quiénes son estos? ¿Por qué son así? ¿Por qué viven de esta manera? ¿Qué o quién los inspira? ¿Por qué están en medio de nosotros? Con estas preguntas, san Pablo VI veía ya que se trataba de una proclamación silenciosa, pero fuerte y eficaz de la buena nueva del Evangelio. El paso siguiente será el del testimonio explícito que, abandonando una fe vergonzosa, anuncia claramente el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios. Solo una «Iglesia en salida» es creíble y puede proponer la entrada a ser un «pueblo justo» que guarda la fidelidad y mantiene firme su corazón, un pueblo que tendrá claro siempre quién es su Señor.

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
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Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.