Intervención del cardenal Osoro

(@laicos2020)

Palabras del cardenal Carlos Osoro.

En nombre de toda la Iglesia que camina aquí en Madrid, os saludo a todos los que de diversos lugares de España venís a participar en este Congreso de Laicos 2020, que tiene un lema muy sugerente ya, para todos, desde el momento que lo estamos iniciando: “Pueblo de Dios en salida”. Que a través de todos los que participamos en el Congreso, sea para toda la Iglesia que camina en España una experiencia fuerte del Espíritu Santo, que nos haga reconocer en medio de las luces y las sombras que en nuestro caminar tenemos, muchos signos de esperanza que nos estimulen a vivir nuestro compromiso laical en medio de las dificultades, siempre con alegría y con ese alegre impulso misionero que el Papa Francisco nos pide a todos. Pues como nos recuerda el Papa Francisco, “la actividad misionera representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia y la causa misionera debe ser la primera”(EG 14).

Que sepamos interpretar lo que supone el don de la vocación de laicos en estos momentos que nos toca vivir, siendo capaces  todos los que hemos venido de las diversas iglesias particulares de España, a participar en este Congreso, a ponernos a caminar juntos, por todos los caminos donde van los hombres, sintiendo que el impuso misionero para serlo de verdad, debe de realizarse desde la sinodalidad. ¡Qué belleza tiene pensar en una Iglesia que como Jesús, desea salir, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro de todos los hombres, de los de cerca y de los lejanos e invitar a los excluídos!

Tengamos el atrevimiento de tener estos cuatro sueños: 1)soñar en este Congreso pensando en nuestra vocación laical misionera y por ello pensando en todos los hombres, pero especialmente en los que más necesitan, que seamos capaces de escuchar a todos y promover con fuerza la dignidad de las personas que con tanta hondura regala Jesucristo; 2) soñar en este Congreso desde la belleza humana que la cultura de nuestro pueblo en España, en sus diversidades, ha dado al ser humano en todas las dimensiones, donde la belleza más grande que es Jesucristo, tuvo atracción y acogida por otros pueblos, a través de los laicos y de las familias cristianas, asociaciones, movimientos, comunidades; 3) soñar en este Congreso cómo podemos hoy siendo creativos, custodiar, guardar, promover y hacer nacer la vida desbordante que brota de quien acoge a Jesucristo y lo hace capaz de no dejar al margen a nadie; 4) soñar en este Congreso con un laicado cristiano consciente de que toda la renovación de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de la fidelidad a su vocación, donde “la parroquia (que no es una estructura caduca) , como nos dice el Papa Francisco, es la presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y de la celebración”(EG 27) y donde todas las demás instituciones eclesiales , comunidades de base y pequeñas comunidades, movimientos y otras formas de asociación, son una riqueza de la Iglesia que el Espíritu suscita para evangelizar todos los ambientes y sectores”(EG 29).

Que sea así, desde donde todos los llamados a vivir la vocación laical sepan elegir y juntos encontrar cauces para crecer como discípulos misioneros, viviendo en comunidad y con la necesidad de asumir un compromiso cada día más fuerte en el mundo, lo cual nos va a exigir una formación fuerte y renovada, que se manifieste en vivir la misión como un proceso.

Bienvenidos a esta Iglesia particular de Madrid. Fiémonos, el Señor nunca abandona a su Pueblo, Él nos acompaña y su Santísima Madre en la advocación de Nuestra Señora de la Almudena nos sigue recordando “no tengáis miedo”, “estoy con vosotros”, “haced lo que Él os diga”.

 

 

Pueblo de Dios en Salida