Campaña de Manos Unidas 2020 – Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú – El clamor de la tierra y el clamor de los pobres

 Queridos diocesanos:

Un año más la Campaña de Manos Unidas llama a nuestras puertas con un programa de actos, que se prolonga a lo largo del año 2020 y reclama nuestra atención e interés. Manos Unidas es la Asociación de la Iglesia Católica en España para la ayuda, promoción y desarrollo del Tercer Mundo. Tiene 61 años de experiencia de trabajo en el campo de la cooperación al desarrollo de los pueblos del Sur y en la sensibilización de la población española. Sus prioridades en proyectos de desarrollo se centran en siete grandes sectores: educación; salud; agua y saneamiento; alimentación y medios de vida; derechos de las mujeres y equidad; derechos humanos y sociedad civil; y medio ambiente y cambio climático.

 

Lema de este año

El lema de este año es: “Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú”. Está inspirado en la encíclica del Papa Francisco, Laudato si’, sobre el cuidado de la casa común por parte de toda la familia humana. La opinión pública está siendo muy sensibilizada con el futuro de nuestro planeta y las consecuencias del famoso “cambio climático”. Desde Manos Unidas, no podemos permanecer indiferentes, ya venimos trabajando en esta línea, a través de los proyectos de desarrollo de las diferentes campañas en red junto a otras organizaciones. Pero tampoco podemos caer en ideologías o modas pasajeras.

Desde la Doctrina Social de la Iglesia nuestra aportación debe ser fundamental, poniendo siempre “el bien del hombre en el centro”. Por eso, nuestra campaña de este año quiere volver la mirada a nuestros hermanos con un grito provocador: “Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú”

 

La causa y el clamor de los pobres

El Papa Francisco denuncia en la encíclica Laudato si’ que las principales víctimas de la crisis ecológica son los más pobres de la tierra. A lo largo de la encíclica, el Papa describe algunos efectos de la crisis medioambiental: 1º) “la exposición a los contaminantes atmosféricos produce un amplio espectro de efectos sobre la salud, especialmente de los pobres (LS 20); 2º) el calentamiento global es particularmente grave “en los lugares más pobres de la tierra, especialmente en África, donde  el aumento de la temperatura unido a la sequía hace estragos en el rendimiento de los cultivos” (LS 51); 3º) la situación de los migrantes y refugiados (LS 25); y 4º) las graves dificultades que sufren las poblaciones empobrecidas para acceder al agua potable (LS 28 ss).

 

Colaborar está en tu mano

La situación planteada en la encíclica y el lema de Manos Unidas de este año reclaman un cambio de actitudes. Un cambio de actitudes que, en último término, demanda fuertes motivaciones espirituales. De ahí que la espiritualidad resulte una pieza clave en el rompecabezas de la sostenibilidad. “No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar la pasión por el cuidado de la casa común. Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime, sin unos móviles que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria (LS 216).

El cartel de la campaña de este año representa de forma explícita la huella que la actividad humana deja en muchos lugares: contaminación, residuos, basuras y degradación ambiental. Y, como protagonista del cartel, una mujer transmite la desolación que implica vivir en condiciones insalubres, sin un acceso equitativo a los recursos de la tierra y sin posibilidad de disfrutar de los derechos más básicos, como el de una alimentación sana y adecuada.

El cartel es, además, un llamamiento a colaborar: apoyando a las poblaciones más vulnerables a través de los proyectos financiados por Manos Unidas y modificando nuestros estilos de vida para cuidar el planeta y caminar hacia un mundo más justo y sostenible para todos.

 

Manos Unidas que traen esperanza

Para estimular la labor solidaria de Manos Unidas son muy interpeladoras y oportunas las palabras del Papa Francisco en la Primera Jornada Mundial de los Pobres del mes de noviembre de 2017: “Benditas las manos que se abren para acoger a los pobres y ayudarlos: son manos que traen esperanza. Benditas las manos que vencen las barreras de la cultura, la religión y la nacionalidad derramando el aceite del consuelo en las llagas de la humanidad. Benditas las manos que se abren sin pedir nada a cambio, sin “peros” ni “condiciones”: son manos que hacen descender sobre los hermanos la bendición de Dios”.

Desde esta carta, como Arzobispo de Zaragoza expreso públicamente mi gratitud sincera a la Delegada Diocesana y a todo el equipo de Manos Unidas;  a todos los voluntarios por su trabajo entusiasta y eficaz durante el año. No dejemos de animar a las personas de nuestro entorno, a los responsables de los gobiernos, al mundo académico, a las empresas, a que trabajen sin descanso…porque solo nosotros, todos unidos, podremos lograr  los objetivos de Manos Unidas. Gracias a Dios la respuesta de los diocesanos es siempre muy generosa y nos permite financiar los proyectos propuestos para cada Campaña. Muchas gracias a todos.

+ Vicente Jiménez Zamora

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.