Quien más sufre el maltrato del planeta no eres tú

Hoy se celebra la Jornada Nacional de Manos Unidas que, como sabéis, es la organización de la Iglesia Católica en España para la lucha contra el hambre que sufren los pueblos más olvidados del planeta. Con el lema de la campaña de este año «Quien más sufre del maltrato del planeta no eres tú», Manos Unidas denuncia que las poblaciones más vulnerables son las más afectadas por la crisis actual del medio ambiente.

La sensibilidad medioambiental es uno de los valores de nuestra época. En los últimos tiempos se ha ido despertando una mayor conciencia de esta problemática, propiciada, entre otras cosas, por el cambio climático. No obstante, todavía debemos profundizar en los cambios personales y estructurales que ello supone, porque la emergencia climática es uno de los grandes retos ante los que se sitúa esta generación.

Esta Campaña de Manos Unidas nos quiere ayudar a reflexionar sobre la relación que existe entre el deterioro medioambiental y sus consecuencias en las personas, especialmente en las más pobres y vulnerables. Es una perspectiva muy importante para los creyentes, pues la «opción por los pobres» ha de marcar nuestra manera de mirar la realidad y de acercarnos a ella.

El contexto actual es ciertamente paradójico: el deterioro medioambiental ha sido provocado principalmente por los países más desarrollados, que sostienen su modelo de desarrollo en la clave del crecimiento y del consumo, sin tener en cuenta las limitaciones propias del planeta. Sin embargo, las heridas provocadas por este modelo las sufren sobre todo los habitantes de los países más empobrecidos, que disponen de muchos menos medios para superar las consecuencias del descuido de esta casa común. Por eso, no extraña lo que dice el Papa cuando nos habla de que «hay una verdadera “deuda ecológica”, particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias adversas en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países» (LS 51).

Ciertamente, a poco que abramos los ojos, nos damos cuenta de que son los pobres los que más sufren las consecuencias de la deforestación, la contaminación o el cambio climático… En estos fenómenos está la raíz de muchos procesos de migración, de movilidad humana que se visibiliza en los que hoy se llaman «refugiados o migrantes medioambientales». Además, si la crisis medioambiental la sufren especialmente los más pobres, también podemos afirmar con tristeza que esta misma crisis provoca cada vez más pobres y hambrientos en el mundo. Así lo afirman los datos de la FAO que cifran en 821 millones las personas que sufren hambre en el mundo, incrementándose este número en los últimos años por culpa de los conflictos armados y del cambio climático. Una cifra escandalosa que provoca nuestra preocupación y nuestro compromiso. Por eso, tenemos que ser conscientes que cuidar el planeta es combatir la pobreza.

Manos Unidas nos invita en esta Jornada a profundizar en esa necesaria «conversión ecológica», que conlleva aspectos tan plurales como nos recuerda el Papa Francisco: «una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad» (LS 111). Se trata, en definitiva, de interrogarnos sobre nuestros hábitos de consumo, de producción, de desarrollo, de solidaridad, de justicia, en el empeño por construir un planeta sostenible en el que todos podamos vivir con dignidad. Los cristianos, desde el reconocimiento de Dios como Padre de todos y de todos como hermanos, no podemos quedarnos indiferentes. Con nuestro compromiso y con nuestras acciones, por sencillas que sean, podemos ser “sal de la tierra” como nos recuerda el Evangelio que proclamamos en la Eucaristía de hoy.

Mi agradecimiento expresamente en esta Jornada a las personas que, desde Manos Unidas, nos ayudan en esta necesaria reflexión. Ojalá que, cada día, en lugar de sentirnos dueños y dominadores, nos sintamos más cuidadores e inquilinos de este planeta, que ha sido el hermoso regalo para todos de nuestro Padre Dios Creador.
+ Fidel Herráez
Arzobispo de Burgos
Mons. Fidel Herráez Vegas
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Fidel Herráez Vegas nació en Ávila el 28 de julio de 1944. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Madrid, donde ingresó en 1956. Fue ordenado sacerdote el 19 de mayo de 1968. Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1968. Es Licenciado (1974) y Doctor (1977) en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense en Roma. Es autor de varias publicaciones sobre Teología Moral Fundamental. Ha desempeñado los siguientes cargos: 1968-1972: Formador, Secretario y Profesor de idiomas del Seminario Menor de Madrid. 1977-1995: Profesor de Teología Moral Fundamental en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequética “San Dámaso” de Madrid. 1977-1995: Director de la Formación Permanente de las Hermandades del Trabajo de Madrid y Consiliario de jóvenes de las mismas. 1977-1996: Capellán de las Religiosas Irlandesas (Instituto de la B.V. María). 1979-1996: Delegado diocesano de Enseñanza de Madrid. 1979-1995: Miembro Asesor de la Comisión Episcopal de Enseñanza. 1983-1995: Secretario Técnico de la diócesis de Madrid para las relaciones con la Comunidad Autónoma en los temas de Enseñanza Religiosa. 1986-1995: Presidente del Consejo diocesano de la Educación Católica. 1986-1995: Representante de los Delegados diocesanos de Enseñanza en el Consejo General de la Educación Católica. 1992-1997: Presidente del Forum Europeo para la Enseñanza Religiosa Escolar. 1993-1996: Catedrático de Teología Moral Fundamental en la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid. 1995-2015: Vicario General de la Archidiócesis de Madrid. Desde el año 2011 es el consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas. El 14 de mayo de 1996 fue elegido Obispo titular de Cedie y Auxiliar de Madrid, recibiendo la ordenación Episcopal el 29 de junio del mismo año. En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Permanente y pertenece a la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 1996. El 30 de octubre de 2015 el papa Francisco lo nombra arzobispo de Burgos, tomando posesión de la archidiócesis el 28 de noviembre del mismo año.