La alianza deseable entre los Cursillos de Cristiandad y las Hermandades

Queridos hermanos y hermanas:

Los Cursillistas de nuestra Archidiócesis conocen muy bien el aprecio y afecto que tanto   un servidos como el señor Obispo auxiliar profesamos a los Cursillos de Cristiandad, que con su metodología peculiar de «primer anuncio», han sido y siguen siendo en Sevilla, en España y en la Iglesia universal, un camino providencial de conversión y de gracia, de formación y de vida cristiana, un camino de encuentro con el Señor, de santidad y de impulso apostólico. Por ello, han merecido el aprecio y estima de los Papas y de los Obispos, viendo en ellos una realidad providencial, suscitada por el Espíritu Santo en la Iglesia, y una ayuda inapreciable en su misión evangelizadora.

A partir de los Cursillos muchos cristianos han descubierto «lo fundamental cristiano»: Jesucristo, como Señor de nuestras vidas; la fe, como luz que todo lo ilumina y embellece; la Iglesia, como regazo materno que nos ha engendrado como hijos de Dios y que nos permite vivir comunitariamente la fe; y los sacramentos como manantial purísimo que nos refresca, purifica y fortalece para el testimonio, para actuar como fermento en la sociedad y para anunciar a Jesucristo a nuestro mundo. Para muchos cristianos, el Cursillo ha sido además camino de reencuentro con la Iglesia y con las comunidades parroquiales.

Hoy son muchos los Cursillistas que colaboran en los consejos pastorales parroquiales, en la catequesis, en la pastoral de enfermos, en la pastoral penitenciaria y en Caritas. Muchos están presentes como cristianos en la vida cultural, en la política, en la escuela y en el mundo empresarial y laboral con un marchamo apostólico y evangelizador.

La evangelización es hoy la primera urgencia pastoral de la Iglesia. En un mundo como el nuestro que ha perdido la experiencia de Dios y en el que Dios ha desparecido del horizonte de la vida diaria para tantos contemporáneos nuestros, los cristianos no tenemos tiempo que perder. Nada necesita nuestro mundo con más urgencia que a Jesucristo, camino, verdad y vida de los hombres, fuente de sentido y esperanza para el mundo.

Por ello, todos, también los laicos, están llamados a la Nueva Evangelización, a anunciar a Jesucristo a nuestro mundo con nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones, con la palabra explicita, sin miedo, sin vergüenza, sin complejos, y también con el testimonio luminoso, convencido y convincente de la propia vida. Como afirmara el papa san Juan Pablo II poco antes de su muerte y nos lo ha repetido Benedicto XVI y el papa Francisco después, la evangelización del siglo XXI, o se hace con los laicos, o no se hará. Así sucedió en los primeros compases de la vida de la Iglesia. Junto a los Apóstoles colaboraron centenares de laicos anónimos. Conocemos algunos nombres, como los de Aquila y Priscila, matrimonio amigo de san Pablo, pero fueron otros muchos.

Nuestra Archidiócesis necesita más que nunca al Movimiento de Cursillos para evangelizar los ambientes, siendo fermento evangélico en la vida familiar y profesional, en el barrio y en el tiempo libre. Por ello, animo a todos los cursillistas a robustecer su compromiso apostólico, que hoy es una verdadera prioridad si queremos trasformar nuestra sociedad según el corazón de Dios. Evangelizar es, queridos cursillistas, vuestra razón de ser, como lo fue en la vida de san Pablo, vuestro patrono.

He mencionado en el título de esta carta semanal a las Hermandades y he insinuado la conveniencia de establecer una alianza benéfica entre Cursillos y Hermandades. Las Hermandades son en nuestra Archidiócesis una realidad extraordinariamente importante, que los Obispos queremos reconocer y apreciar. Son camino de vida cristiana para muchos fieles y dique contra la secularización, que entre nosotros es mucho menos intensa que en otras latitudes geográficas. A lo largo de los años de mi servicio a Sevilla he insistido mucho en tres aspectos determinantes de la vida cofrade: la vida espiritual recia del cofrade, su formación continuada y su compromiso apostólico. La mayoría de nuestros cofrades pueden crecer, como les piden los documentos de la Iglesia, en vida espiritual, en amor al Señor, en formación cristiana y en conocimiento de los misterios de nuestra fe para poder dar razón de su esperanza y poder anunciar a Jesucristo con obras y palabras. No insisto en el servicio a los pobres, que junto con el culto a los sagrados titulares son los flancos más positivos de nuestras hermandades.

No sería un disparate si Cursillos y Hermandades establecieran una alianza nada convencional ni solemne, fruto del dialogo entre los responsables de ambas instituciones para ayudarse mutuamente y aprovechar las propias sinergias al servicio de la Iglesia y de la Nueva Evangelización.  Unos y otros pueden contar con el apoyo de los dos Obispos, dispuestos a apadrinar esta iniciativa.

Con la esperanza de que estas modestas sugerencias no caigan en saco roto, para los cofrades y los miembros del Movimiento de Cursillos, mi saludo fraterno y mi bendición,

 

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

Mons. Juan José Asenjo
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Mons. D. Juan José Asenjo Pelegrina nació en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945. Fue ordenado sacerdote en 1969. Es Licenciado en Teología por la Facultad Teológica del Norte de España, sede de Burgos (1971). Amplió estudios en Roma donde realizó, desde 1977 hasta 1979, los cursos de Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y las Diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana. CARGOS PASTORALES Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en su diócesis de origen, en Sigüenza-Guadalajara, donde trabajó en la enseñanza y en la formación sacerdotal. Estuvo vinculado especialmente al Patrimonio Cultural como Director del Archivo Artístico Histórico Diocesano (1979-1981), Canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997) y Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural (1985-1993). En 1993 fue nombrado Vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE, cargo que desempeñó hasta su ordenación episcopal, el 20 de abril de 1997, como Obispo Auxiliar de Toledo. Tomó posesión de la diócesis de Córdoba el 27 de septiembre de 2003. El 13 de noviembre de 2008 fue nombrado Arzobispo Coadjutor de Sevilla y el día 5 de noviembre de 2009 comenzó su ministerio como Arzobispo metropolitano de Sevilla, al aceptar el Santo Padre la renuncia del Cardenal Amigo Vallejo. Por delegación de los Obispos del Sur, es el Obispo responsable de la Pastoral de la Salud de Andalucía. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, cargo para el que fue elegido el 15 de marzo de 2017. Ya había presidido esta Comisión de 2005 a 2009. Otros cargos en la CEE: vicesecretario para Asuntos Generales (1993-1997); secretario general y portavoz de la CEE (1998-2003); miembro del Comité Ejecutivo (2009-2017). Fue copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal Española para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales de 1998 a 2003. Ejerció de coordinador Nacional de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España el 3 y 4 de mayo de 2003. Ha sido miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia" y de la "Junta Episcopal Pro V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús".