Plan Trump para la paz en Oriente Medio: las reservas de los obispos de Estados Unidos

Los obispos de los Estados Unidos tienen también fuertes reservas sobre «Paz para la prosperidad», el plan de paz para el Oriente Medio presentado el 28 de enero por Donald Trump para resolver el conflicto israelí-palestino. Y esto se refleja en una carta al Secretario de Estado Michael Pompeo, firmada por Monseñor David Malloy, Presidente de la Comisión Episcopal de Justicia y Paz Internacional.

La carta recuerda que el tan esperado progreso en las negociaciones de paz no puede separarse de ciertos puntos fijos. El más importante es que los israelíes y los palestinos son «los únicos que pueden resolver sus diferencias y acordar una solución al estancamiento crónico» de las negociaciones. Si bien se reconoce el papel «significativo» de los Estados Unidos, la única forma de avanzar para los obispos estadounidenses es, por lo tanto, la negociación directa entre Israel y Palestina con el apoyo de la comunidad internacional.

A continuación, los prelados reafirman la posición de la Santa Sede en apoyo de la solución de dos Estados, junto con el derecho de Israel «a vivir en paz y seguridad dentro de las fronteras reconocidas por la comunidad internacional», pero también el del pueblo palestino «cuyas aspiraciones legítimas deben ser reconocidas, respetadas y aplicadas».

Reconocer la legitimidad de los dos estados

La condición esencial para una «discusión fructífera», subraya de nuevo la carta, «es que cada uno de los dos Estados reconozca y apoye la legitimidad del otro».  Esto requiere «medidas concretas de cooperación» antes de que se pueda llegar a un acuerdo.  Por consiguiente, la tarea de los Estados Unidos y de todas las demás partes interesadas debería consistir en contribuir a apoyar este proceso llevado a cabo por los dos principales actores. Según los obispos de EE.UU. todas estas condiciones no se cumplen con el plan Trump.

Para que haya una paz estable y duradera en la región», subraya la carta, «es necesario que las recriminaciones mutuas sobre las ofensas sufridas por los dos pueblos den paso a iniciativas para construir un clima de confianza mutua».

El derecho de practicar la fe a los cristianos

Por último, se dirige un pensamiento a la comunidad cristiana de Tierra Santa: «Los líderes de las dos naciones – se afirma – deben garantizar el derecho a practicar y profesar su fe tanto a los cristianos que residen allí como a los peregrinos que deben poder acceder libremente a los lugares santos».

La crítica de la Iglesia Americana al controvertido Plan de Paz, inmediatamente rechazado por los líderes políticos palestinos, se suma a aquellas ya expresadas en las últimas semanas, entre otros, por los Patriarcas y Jefes de las Iglesias de Jerusalén, por el Patriarcado Caldeo de Babilonia, en Irak y por la Asamblea de Ordinarios Católicos de Tierra Santa. Entre los puntos más controvertidos del proyecto está el hecho de que Israel obtenga Jerusalén como capital indivisa, conserve todos los asentamientos de colonos creados tras la guerra de 1967 en Cisjordania y tenga el control de la seguridad de la región.

 

 

Ciudad del Vaticano