El grito de la tierra y el de los pobres es el mismo

Manos Unidas es una institución que en los últimos años se ha hecho familiar porque ha sido capaz de integrar en una misma realidad todos los deseos más profundos que se encuentran en lo más íntimo del ser humano: preocuparse por la desaparición del hambre en el mundo y porque los niños, hombres, mujeres y ancianos puedan tener una existencia digna. En definitiva, se busca la promoción de los Derechos Humanos como marco imprescindible para la consecución del derecho a la alimentación; en realidad se trata de luchar contra el hambre y en favor del auténtico desarrollo humano integral y sostenible.

En este sentido, el proyecto de Manos Unidas ha asumido, también, una realidad muy profunda a la que se ha referido el papa Francisco intentando superar la cultura del descarte y optar por la del encuentro y el cuidado del entorno natural. La encíclica Laudato Si manifiesta que hay una relación muy estrecha entre la preocupación por la naturaleza y la justicia con las personas más empobrecidas. Para el Santo Padre no es posible acoger el clamor de los pobres y del hambre en el mundo, si no se presta atención al clamor de la madre tierra. Por eso el grito de la tierra y el grito de los pobres es uno.

La campaña de Manos Unidas no solo extiende, una vez más, la mano para pedir ayuda de tal modo que el grito del hambre desaparezca; va más allá, porque este grito supone un compromiso por parte de todos, para evitar la degradación medioambiental que afecta directamente a la calidad de vida de las personas, especialmente de los más necesitados y vulnerables. Se nos invita a que descubramos que la auténtica vivencia del cristianismo nos lleva a comprometernos en serio con el cuidado del medioambiente porque todos los atentados que cometemos contra la naturaleza van contra el ser humano y, evidentemente, todo atentando contra la naturaleza y el hombre, también va contra el mismo Dios, que es su Creador.

Sí, es verdad que cuando hablamos de esta realidad corremos el riesgo de caer en la tentación de quedarnos en lo políticamente correcto y que la Iglesia, por oportunismo, también se ha subido a lo que está de moda. Nada más lejos de la realidad. Hay hermosos capítulos del Evangelio que nos hablan de ello: Mirad los lirios del campo (…) mirad los pájaros del cielo (Mt. 6, 25-30). Y lo mismo podríamos decir del Sermón de las Bienaventuranzas (Mt. 5, 3-15). Y tantos textos de algunos Padres de la Iglesia y de otros testigos y escritores como lo es el Cántico de las criaturas de Francisco de Asís.

Manos Unidas quiere que reflexionemos sobre nuestras vidas, sobre el estilo de nuestras existencias creyentes y que nos preguntemos con realismo: ¿En qué gastamos lo que tenemos? ¿Por qué guardamos en nuestros armarios tantas cosas que no usaremos nunca? ¿Cómo es posible que en nuestra despensa podamos tener alimentos que llegan a caducar? Son interrogantes sobre lo cotidiano sabiendo que al hacerlas nuestra conciencia se deja interpelar y se puede abrir a una reacción positiva.

No basta con dar una limosna y así tranquilizar nuestras conciencias, es necesario abrirnos al entorno, al otro, al mundo y descubrir que todo lo que nos rodea es un don de Dios que debemos cuidar, por eso, no debemos olvidar nunca que toda buena ecología se convierte siempre en una ecología auténticamente humana.

Con mi bendición y afecto.

+ J. Leonardo Lemos Montanet

Obispo de Ourense

Mons. José Leonardo Lemos Montanet
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Mons. J. Leonardo Lemos Montanet nació el 31 de mayo de 1953 en la parroquia de Santiago de Barallobre, ayuntamiento de Fene, provincia de Coruña y diócesis de Santiago de Compostela. A los 9 años se traslada con su familia a Ferrol, por destino de su padre, donde realiza los estudios hasta el bachillerato superior. Cursó el COU en el Instituto Xelmírez de Santiago de Compostela al tiempo que realizaba el propedéutico en el Seminario Mayor. Cursará los Estudios Eclesiásticos, siendo ordenado Diácono en el año 1978. En septiembre de ese mismo año será nombrado Formador en el Seminario Menor Diocesano de la Asunción. Desde este momento es socio de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. El 19 de mayo de 1979 será ordenado Sacerdote al servicio de la Archidiócesis de Santiago de Compostela por el arzobispo D. Ángel Suquía Goicoechea. Continuó como Formador del Seminario Menor, al tiempo que colaboraba los fines de semana en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Conxo (Santiago), hasta septiembre de 1982 en que es enviado a Roma para ampliar estudios. Allí obtendrá la licenciatura en Filosofía Teorética por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y las diplomaturas de Arqueología Sagrada, Archivística y Biblioteconomía. Más tarde, obtiene el doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Roma, en junio de 1987, con la tesis Lo que llamamos ser humano. Ensayo sobre la antropo-ontología de Ángel Amor Ruibal. En el curso 1985-1986 empezará su actividad docente como profesor de Filosofía en el Instituto Teológico Compostelano y en el Seminario Menor de la Asunción, hasta la actualidad. Entre 1986 y 1988 ejercerá de capellán de la Residencia Universitaria Cristo Rey en Santiago de Compostela y profesor de religión en el Chester College International School. Desde septiembre de 1988 hasta junio de 2001 será Formador en el Seminario Mayor de Santiago de Compostela, labor que compaginará como sacerdote adscrito de la parroquia de S. Fernando, desde 1987 hasta la actualidad. Tras su etapa en el Seminario Mayor es nombrado Director Técnico del Seminario Menor Diocesano en el año 2001, cargo que desempeña en estos momentos. En el Instituto Teológico Compostelano, Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, desempeñará el cargo de Vicedirector desde 2007 hasta la actualidad, Director de la Biblioteca de Estudio Teolóxicos de Galicia, desde 1993 hasta 2007 y Director del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas desde 2006. En diciembre de 2003 será nombrado por el Arzobispo de Santiago, D. Julián Barrio Barrio, Canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, ocupando el oficio de Canónigo-Secretario Capitular de la misma. El 16 de diciembre de 2011 la Santa Sede hizo público que S. S. Benedicto XVI lo ha nombrado nuevo obispo de Ourense.