Manos Unidas contra el hambre en el mundo

Este domingo, como todos los años al comienzo de febrero, la organización católica Manos unidas nos invita a reflexionar sobre el problema del hambre en el mundo y sumarnos a su lucha para erradicar este fenómeno que contradice los más elementales principios de la dignidad del ser humano. Actualmente hay 81 millones de personas que no tienen lo necesario para subsistir. El hambre y las guerras que ocasionan tantas muertes de inocentes, que se podrían evitar si todos actuásemos inspirados por los principios de la justicia social, son los signos más evidentes de lo lejos que está la humanidad del proyecto de Dios sobre ella.

Manos unidas, para combatir el hambre, quiere que nos concienciemos de las causas que la provocan y luchemos contra ellas. Por ello cada año nos ofrece unos materiales de reflexión que nos ayudan a caer en la cuenta de la complejidad de las situaciones que causan este problema y cómo ciertos comportamientos cotidianos nuestros pueden contribuir a agravarlo. Concretamente este año el tema de la campaña constituye una invitación a combatir el hambre en el mundo mediante el respeto al medio ambiente. La lucha contra el hambre, contra sus causas y consecuencias, no puede darse sin un medioambiente adecuado y una casa común habitable para todos.

 “Quien más sufre el maltrato del planeta no eres tú. Colabora”. Las cuestiones relativas a la ecología nos preocupan a todos. Sabemos que está en juego el futuro de la humanidad. Pero en nuestra sociedad del bienestar esta preocupación encierra muchas veces algo de egoísmo: pensamos únicamente en nosotros mismos, en el mantenimiento de nuestro nivel de vida, y no tenemos en cuenta que los primeros que sufren las consecuencias de un uso abusivo de los recursos naturales que únicamente pretende el enriquecimiento de quienes más tienen, no somos nosotros. El papa Francisco, en la encíclica Laudato sì nos ha recordado que “son los pobres los que están pagando el precio más alto por la devastación del medio ambiente”. No podemos ignorar, por ejemplo, que cada día mueren 18.000 personas por causas relacionadas con la contaminación, o el fenómeno de las migraciones por causas relacionadas con el medioambiente (agotamiento de recursos, cambio climático, deforestación, intereses de las grandes empresas, etc…).

La campaña de este año nos invita a reflexionar sobre la relación que existe entre el hambre que tantos seres humanos sufren y el uso irresponsable de los bienes de la naturaleza, nos informa de las iniciativas que promueve Manos unidas (apoyo a pequeños agricultores desde una perspectiva agroecológica), y nos propone una serie de acciones tendentes a combatir las consecuencias del uso abusivo de los recursos naturales, como el apoyo a los migrantes medioambientales, educación para crear conciencia ecológica y la necesidad de fomentar cambios en estilos de vida y de consumo para contrarrestar la cultura del descarte. Os invito a apoyar estas propuestas que, sin duda, ayudan a evitar sufrimientos en tantas personas que viven en situación de pobreza.

+ Enrique Benavent Vidal,
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.