En Australia nace una red católica de ayuda contra los incendios

Una zarigüeya bebé víctima de los incendios en Australia

Se llama C.E.R.A., o Catholic Emergency Relief Australia, el nuevo sistema de colaboración iniciado por la Iglesia Católica australiana para hacer frente a los desastres naturales dentro del país. El nuevo organismo –informa una nota de la Conferencia Episcopal local- nació después de los devastadores incendios que han asolado Australia en los últimos meses y quiere ser «un punto de coordinación para todos los organismos católicos» que trabajan en el campo de la solidaridad: parroquias, congregaciones religiosas, organismos de servicios sociales, escuelas, hospitales y centros comunitarios.

Además de los obispos australianos, los miembros fundadores del C.E.R.A. son la Catholic Religious Australia, Catholic Social Services Australia y la National Catholic Education Commission, pero se espera que se añadan otros organismos. «Nuestra respuesta a los incendios y a la sequía que los agravó», dijo el presidente de la Conferencia Episcopal, Arzobispo Mark Coleridge, «ha demostrado una vez más el poder colectivo de la Iglesia Católica para responder a las dificultades de todas las maneras posibles». Una Iglesia católica, añadió el prelado, formada por «personas, familias, parroquias, comunidades escolares que proclaman y viven el Evangelio de Jesús» en sus territorios, pero que deben ser valoradas en su «dimensión universal». Esta es la razón de ser de C.E.R.A., una red de organizaciones que conocen bien las realidades locales, pero que pueden compartir sus experiencias a nivel nacional.

«Una de las principales enseñanzas sociales de la Iglesia se refiere a la ‘subsidiariedad’ -explicó Ursula Stephens, CEO de Catholic Social Services Australia-, es decir, la posibilidad de que las comunidades locales respondan a sus realidades como consideren oportuno. Sin embargo, al mismo tiempo, existe también el principio de ‘solidaridad’ que nos lleva a ver las necesidades de los demás y a trabajar juntos para satisfacer esas necesidades». C.E.R.A., por lo tanto, quiere ofrecer respuestas «dirigidas y coordinadas».

Naturalmente – especifica Ursula Stephens- la gestión de los fondos del nuevo organismo se hará en términos de «responsabilidad y transparencia, para tranquilizar a quienes ven en la Iglesia una respuesta fundamental a las emergencias nacionales: las ayudas financieras y prácticas que se den a C.E.R.A. estarán realmente destinadas a los necesitados». Consciente del hecho de que, lamentablemente, «es cuestión de entender cuándo y no si» Australia será golpeada por otro desastre natural, el CEO del Servicio Social Católico esbozó entonces el principal descubrimiento del C.E.R.A. «Ser más reactivo ante una crisis. Esto significa fe en la acción.

C.E.R.A. ya cuenta con un sitio web dedicado (www.cera.catholic.org.au) donde se encuentra disponible una sección para voluntarios: esto permitirá a los miembros de la nueva entidad listar las oportunidades de voluntariado para aquellos que quieran ofrecer su ayuda práctica o financiera. “Nuestras parroquias reciben constantemente peticiones de individuos y familias», dijo el arzobispo Coleridge, «que necesitan un lugar donde alojarse, ropa, mobiliario, o incluso sólo ser escuchados”. Y los voluntarios pueden llevar a cabo las tareas más urgentes e inmediatas «para ayudar a la gente en su vida cotidiana».

Mientras tanto, la Iglesia australiana sigue rezando para que los incendios que destruyeron el país se apaguen para siempre. El balance es muy pesado: desde el pasado mes de septiembre se han quemado al menos 10 millones de hectáreas, 29 personas muertas e innumerables animales. En las últimas semanas, las fuertes lluvias han mejorado la situación, pero según los expertos, el aumento de las temperaturas podría reavivar las llamas, especialmente en el sur del país.

El Papa Francisco ha expresado su cercanía a los fieles australianos en varias ocasiones. En la Audiencia General del 8 de enero dijo: «Entre ustedes hay un grupo de Australia: me gustaría pedir a todos que recen al Señor para que ayude al pueblo en este momento difícil, con ese incendio tan fuerte. Estoy cerca del pueblo de Australia». Un pensamiento reiterado al día siguiente, 9 de enero, en la Audiencia al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede: «Quisiera dirigir – dijo el Papa – un pensamiento particular a un país que no he visitado, Australia, golpeado duramente en los últimos meses por persistentes incendios, cuyos efectos han alcanzado también otras regiones de Oceanía. Deseo asegurar al pueblo australiano, especialmente a las víctimas y a los habitantes de las regiones afectadas por los incendios, mi cercanía y mi oración».

 

 

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