Venezuela. Obispo Basabe: no se imponga la desesperación, el odio o la resignación

Hoy la antigua Betulia es toda Venezuela: un pueblo sitiado, un pueblo al que se le quiere reducir a la postración, negándole lo más básico para su vida. Con este paralelismo el Obispo de San Felipe y Administrador Apostólico de Barquisimeto Mons. Víctor Hugo Basabe, en su homilía con ocasión de la 164 Peregrinación de la Divina Pastora se refirió a la apremiantes condiciones en las que vive el pueblo venezolano al cual, “se le quiere controlar socialmente”.

En su homilía el prelado describe las diversas situaciones que se viven en el país, que está “sitiado por una violencia institucional que persigue, que encarcela, que destierra a quien disiente del status quo y promueve cambios en la dirección del país”, y que obliga a muchos a “buscar nuevos caminos” para garantizar “su sobrevivencia y la de los suyos”.

Venezuela saqueada de los recursos que le pertenecen

El prelado habla del pueblo venezolano que “se ve saqueado de los recursos que le pertenecen y cuya ordenada explotación debería ponerse en función de su progreso y no en función de intereses oscuros y mezquinos a cambio de malsanos apoyos políticos”. Y del pueblo que “también sufre las consecuencias de una geopolítica internacional movida por intereses oscuros y de todo tipo y a la que no le importa hipócritamente que haya millones de seres humanos viviendo en la más aberrante pobreza como vivimos la mayor parte de los venezolanos”.

Es momento de constituir una muralla de resistencia pacífica

Tras repasar los diversos dolores que sufren los venezolanos, el obispo lo anima a “responder con las armas de la fidelidad a Dios”: es el momento – afirma- de la confianza y de la unidad como pueblo, en el constituirnos como muralla de resistencia pacífica delante de quienes quieren sitiarnos y hacernos perder la confianza en Dios y en un destino mejor con el uso intimidante del poder y de la fuerza”. Pero además “es el momento de “desterrar toda conducta impropia a fin de oponer al mal que quiere crecer (…), la bondad de nuestras vidas”.

No se imponga la desesperación, el odio ni la resignación

Monseñor Basabe invita a que no se imponga “ni la desesperanza, ni la desesperación, ni la resignación”, ni tampoco “el odio”, que es “sentimiento contrario al amor en el que Cristo nos llama a vivir”. Es tiempo de “ofrecer a Dios la promesa de nuestra fidelidad y confianza en que Él vendrá en nuestro auxilio asumiendo también nosotros el compromiso personal y comunitario en hacer vida en nosotros sus mandamientos”.

Que María Divina Pastora – concluye – nos acompañe en nuestro empeño de doblegar a los nuevos Holofernes que en Venezuela pretenden sumirnos en la oscuridad y oprobio. Que María interceda por nosotros ante su Hijo a fin que pronto veamos a Venezuela transitar los caminos de la auténtica paz, la auténtica democracia y la verdadera libertad.

 

Ciudad del Vaticano