Mensaje final de la Coordinadora de obispos para la Iglesia en Tierra Santa

No debemos ignorar la voz de la gente en Tierra Santa

Cada año venimos a conocer y a escuchar a la gente de Tierra Santa. Nos inspira su resistencia y su fe duradera en una situación que sigue empeorando.

En su reciente y poderoso mensaje, los obispos católicos locales lamentaron el fracaso de la comunidad internacional para ayudar a lograr la justicia y la paz aquí en el lugar del nacimiento de Cristo. Nuestros gobiernos deben hacer más para cumplir con sus responsabilidades de defender el derecho internacional y proteger la dignidad humana. En algunos casos ellos se han convertido en cómplices activos de los males del conflicto y la ocupación.

Los obispos locales también advirtieron que las personas se enfrentan a una mayor «evaporación de la esperanza de una solución duradera». Hemos sido testigos de esta realidad de primera mano, particularmente cómo la construcción de asentamientos y el muro de separación está destruyendo cualquier posibilidad de que dos estados existan en paz.

En el mismo mensaje, los obispos locales han advertido de que las condiciones de vida se vuelven «cada vez más insoportables». Esto es dolorosamente claro en Cisjordania, donde a nuestras hermanas y hermanos se les niegan incluso los derechos básicos, incluida la libertad de movimiento. En Gaza, las decisiones políticas de todas las partes han tenido como resultado la creación de una prisión al aire libre, los abusos contra los derechos humanos y una profunda crisis humanitaria. Hemos sido recibidos por familias centradas ahora en la supervivencia diaria y cuyas aspiraciones se han reducido a lo esencial, como la electricidad y el agua potable.

En estas circunstancias nos conmueve el sacrificio de hermanas religiosas, laicos y sacerdotes que se están acercando con respecto a cada lado para construir un futuro mejor para todos. Ofrecen servicios vitales, especialmente educación, oportunidades laborales y atención a las personas más vulnerables. Damos gracias por su testimonio.

Alentamos a los cristianos en nuestros propios países a orar y apoyar esta misión. El crecimiento de las peregrinaciones a Tierra Santa es alentador y animamos a quienes vienen para asegurarse de que se encuentren con las comunidades locales.

Al mismo tiempo, imploramos a nuestros gobiernos que ayuden a construir una nueva solución política arraigada en la dignidad humana para todos. Si bien esto debe ser determinado en diálogo entre los pueblos que viven en Tierra Santa, existe una necesidad urgente de que nuestros países desempeñen su papel:

Insistiendo en la aplicación del derecho internacional;

Siguiendo el liderazgo de la Santa Sede en el reconocimiento del Estado de Palestina;

Atendiendo las preocupaciones de seguridad de Israel y el derecho de todos a vivir con seguridad;

Rechazando el apoyo político o económico a los asentamientos;

Y oponiéndose decididamente a cualquier acto de violencia o abusos de los derechos humanos por cualquier parte.

Al dar estos pasos, la comunidad internacional puede solidarizarse significativamente con aquellos israelíes y palestinos que se niegan a renunciar a su lucha no violenta por la justicia, la paz y los derechos humanos.

Oramos por la paz de Jerusalén.

Mons. Declan Lang (Responsable de la Coordinadora de Tierra Santa). Inglaterra y Gales.

Mons. Udo Bentz. Alemania

Mons. Timothy Broglio. Estados Unidos

Mons. Peter Bürcher. Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia

Mons. Rodolfo Cetoloni. Italia.

Mons. Christopher Chessun. Iglesia de Inglaterra

Mons. Richard Gagnon. Canadá

Mons. William Kenney. Inglaterra y Gales

Mons. Alan McGuckian. Irlanda

Mons. William Nolan. Escocia

Mons. Marc Stenger. Francia

Mons. Noel Treanor. Irlanda

Mons. Joan Enric-Vives Sicilia. España y Andorra

Rvdo. Antonio Ammirati. Consejo de Conferencia Episcopales de Europa

Dr. Erwin Tanner. Suiza

 

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