Volver a la vida cotidiana

Con la celebración este domingo de la fiesta del bautismo del Señor concluye el tiempo litúrgico de Navidad. Hoy contemplamos como Jesús se pone en la fila de los que se acercaban a la ribera del río Jordán para recibir el bautismo de conversión de Juan Bautista. El texto evangélico nos muestra el encuentro entre el que prepara los caminos del Mesías y Aquel que es el verdadero camino de la vida, cumplimiento de las profecías y expectativas del pueblo de Dios.

Para nosotros esta fiesta nos recuerda el bautismo que hemos recibido y que nos ha incorporado a Cristo por la misericordia del Padre, haciéndonos templos del Espíritu Santo y miembros de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. En el bautismo cada uno de nosotros ha recibido la llamada a la santidad, a vivir como hijos de Dios, y al apostolado, a la evangelización en medio de nuestro mundo, tan necesitado del amor de Dios, y a ser miembros de una Iglesia que sale al encuentro de cada persona, como hemos afirmado en nuestro plan pastoral diocesano.

El papa Francisco, en su carta apostólica Admirabile signum, sobre el significado y el valor del belén, nos dice que: contemplando esta escena en el belén, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador. Cada uno de nosotros se hace portador de la Buena Noticia con los que encuentra, testimoniando con acciones concretas de misericordia la alegría de haber encontrado a Jesús y su amor (n. 9).

Jesús el Señor nos envía también a cada uno de nosotros a proclamar el evangelio por todo el mundo y nos hace testigos suyos. En la actualidad, cuando hablamos de testimonio no nos referimos únicamente al testimonio de palabra sino también al testimonio de vida. San Pablo VI, en su carta apostólica Evangeliï nuntiandi destacó la importancia de ese testimonio y afirmaba que la buena nueva tiene que ser proclamada en primer lugar mediante el testimonio. El testimonio de vida es una responsabilidad de todo bautizado, como miembro de la Iglesia, y de toda la Iglesia como comunidad de bautizados. Un testimonio que se tiene que dar en el propio ambiente a través de la comprensión, la cercanía, la solidaridad con las causas más nobles, la actitud de servicio, la fe y la esperanza más allá de lo visible.

Un testimonio que somos llamados a ofrecer con verdadero entusiasmo evangelizador. El entusiasmo es un sentimiento de exaltación producido por la admiración de alguien o algo, y se manifiesta en la manera de hablar y de actuar. La persona entusiasta cree posible cambiar las cosas, su propia realidad, el mundo entero.  La persona verdaderamente entusiasta es la que actúa y habla movida por Dios. El entusiasmo evangelizador es una característica del apóstol, impregna toda su existencia y se proyecta sobre la vida de las personas. Es el entusiasmo por la salvación de los hermanos que le lleva a entregarse en cuerpo y alma a la misión olvidándose de sí mismo.

Si con la fiesta del Bautismo del Señor concluimos el tiempo de Navidad, eso quiere decir que retomamos nuestras actividades cotidianas en el trabajo, en el estudio, etc. Pido a Dios pues que nos conceda a todos ser verdaderos testigos del Evangelio en medio de nuestros ambientes cotidianos, con entusiasmo, con la alegría de aquellos que hemos celebrado estos días el nacimiento del Hijo de Dios con el que comienza nuestra salvación.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.