Una pastoral fecunda no se puede realizar sin espiritualidad

El Papa Francisco nos recuerda en muchas ocasiones que nuestro mundo necesita de hombres y mujeres que nos digan cómo “sabe” Dios. Hay que “gustad y ved que Bueno es el Señor”. Nuestra evangelización tiene los días contados como no transmitamos y les llevemos a una profunda experiencia de Dios que entra en contacto con nosotros como remedio a nuestros males.

Cuando era Delegado de jóvenes en Valladolid recuerdo un encuentro con un equipo que trabajaba con los jóvenes en la confirmación.  Me pidieron  que fuese a un encuentro con los que se acababan de confirmar. Uno de ellos me dijo que en la última convivencia le habían dado caña para que se comprometieran. Fui a aquel encuentro, pero les profeticé y acerté que de los 40 confirmados no acudiría ninguno a la cita y así fue. Les dije que hablan de comprometerse sin estar enamorados, sin una profunda espiritualidad de encuentro, de seducción, de pasión por la persona de Jesús no podemos hacer pastoral ni evangelizar. Nos quedaremos en la cáscara y no llegaremos al objetivo de toda evangelización que es “formar cristianos”. Es una vida la que queremos que vivan sin alma, sin corazón.

Me atrevo a proponer tres iniciativas para que nuestra evangelización no sea tan poco fructífera, aunque es verdad que siempre tenemos que “saber esperar”.

  1. Que en los encuentros se dé tiempo y se prepare bien la oración como una profunda experiencia de Dios. Lo he estado comprobando en la segunda visita pastoral que he realizado hasta unos días antes de mi nombramiento como arzobispo electo de Toledo.

En muchos encuentros la oración es como un adorno, sin estar preparada.  Casi no se cree que todo lo que se inicia y se hace con oración de verdad da fruto.  Un encuentro donde se ora de verdad no cabe la menor duda de que no se ha perdido el tiempo. Recuerdo al cardenal Martini que cando se reunía con los consejos pastorales en Milán  comenzaba siempre  rezando unas Vísperas tranquilas y participativas.

  1. No transmitir una pastoral desencarnada y sin vida. Cuando en nuestros encuentros no se vive el gozo de ser cristianos será muy difícil dar respuesta a lo que es evidente que las dificultades siguen, aunque también las soluciones. El talante de ser evangelizador hoy nos abre a que tenemos que tener y transmitir una profunda experiencia de Dios, de silencio, de escucha, de acogida de su Palabra viva y eficaz.
  2. Es verdad lo que nos recuerdan los Obispos de la Conferencia Episcopal en el documento sobre la oración cristiana: una pastoral sin espiritualidad tiene los días contados. Una catequesis que no enseña a los niños a rezar tiene los días contados. Una pastoral juvenil que no provoca la experiencia de Dios tiene los días contados. Unos encuentros de cristianos donde no se realiza un verdadero encuentro con la Palabra de Dios orada nos quedamos en organización, en estructuras, en leyes, en criticar y tiene los días contados. Sólo cuando se da el encuentro personal con Jesús, la vida se cambia y entonces nuestra vida se transforma y se convierte en una vida nueva.

Una pastoral fecunda no se puede realizar sin espiritualidad.

+ Francisco Cerro Chaves

Administrador apostólico de la diócesis de Coria-Cáceres

Arzobispo electo de Toledo.

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.