El Nuncio en Irán sobre la crisis con EEUU: el Papa reza, hay preocupación

Protestas en Therán por la muerte del General Soleimani.

La escalada de disputas entre Washington y Teherán, tras la muerte de una de las figuras clave del sistema iraní, el general Qassem Soleimani, que fue víctima de un ataque aéreo americano; suscita la aprensión de la Santa Sede, que sigue de cerca con el Papa Francisco la evolución de la situación y reza por la paz. Hablamos sobre esto con el Nuncio Apostólico en Irán, Monseñor Leo Boccardi:

«El Papa fue informado de lo que está sucediendo en estas horas en toda la región y también en Irán, después del asesinato del general Solemaini. Todo esto crea preocupación y nos muestra lo difícil que es construir y creer en la paz», explica el Nuncio, subrayando que la buena política está al servicio de la paz, y que por tanto toda la comunidad internacional debe ponerse al servicio de la paz, no sólo en la región sino en el mundo entero.

«Ciertamente, hay mucha tensión en Irán en este momento. Se han originado manifestaciones en las que, tras la incredulidad, ha habido violencia, dolor y protestas», añade Monseñor Boccardi.

-Una situación muy difícil y muy delicada. ¿Qué es importante en este momento?

El llamamiento es a bajar la tensión, convocar a todos a la negociación y a creer en el diálogo sabiendo, como siempre nos ha enseñado la historia, que la guerra y las armas no son la solución a los problemas que afligen al mundo de hoy. Debemos creer en la negociación. Debemos creer en el diálogo. Debemos renunciar al conflicto y fortalecernos con las otras «armas» de la justicia y la buena voluntad.

-Para usar estas «armas» de justicia y buena voluntad, ¿qué hace falta?

Debemos seguir haciendo todos los esfuerzos posibles para llamar la atención de la comunidad internacional sobre la situación en el Oriente Medio.

Una situación que debe ser resuelta y todos deben ser llamados a la responsabilidad directa que tenemos. «Pacta sunt servanda», dice una importante regla de la diplomacia. Y las reglas de la ley deben ser respetadas por todos.

 

Ciudad del Vaticano