Apoyo a medios de transporte: no poner freno al Evangelio

El desabastecimiento general del país también se nota en la falta de recursos como la gasolina, a pesar de que Venezuela es uno de los mayores productores de petróleo del mundo. En algunos estados del país hay colas de varios días para repostar en las gasolineras. A esto se suma también la falta de neumáticos o cualquier tipo de recambios, que hace totalmente inutilizable los vehículos si no se consiguen los medios para arreglarlos.

José Alberto Rodríguez es un sacerdote que atiende la Parroquia de la Santísima Trinidad, en la Diócesis de Acarigua-Araure, en el centro de Venezuela. Además de ayudar en el templo parroquial de la ciudad, atiende a numerosas poblaciones de los alrededores. “Se trata de diez ‘caseríos’, pequeños pueblos rurales en mitad del campo. Algunos se encuentran a una hora de viaje en coche”, explica el padre Rodríguez.

“Sin coche no podría hacer nada. Especialmente es una ayuda para ir a atender a los enfermos, impartir los sacramentos o llevar a cabo la catequesis entre los niños de estos caseríos. Además, en los últimos años estoy coordinando la ayuda a un comedor en esta zona, donde se da de comer a unos 50 niños, ellos son como de mi familia.”

Para llegar a estas pequeñas comunidades tiene que pasar incluso por caminos montañosos muy difíciles. “He viajado siempre con un Fiat 1, que tenía más de 25 años, y con el que he hecho 550.000 kilómetros – más de 13 veces la vuelta al mundo –”. Después de muchos años, el coche se ha roto y el padre Rodríguez solicitó ayuda a su obispo Mons. Juan Carlos Bravo. Ayuda a la Iglesia Necesitada le ha provisto de un nuevo coche para poder continuar con su misión y que el Evangelio siga siendo fuente de esperanza, especialmente allí donde otros no llegan.

 

Ayuda a la Iglesia Necesitada