Hacia el Congreso de Laicos

Desde hace tiempo la Conferencia Episcopal ha convocado a las Diócesis a un Congreso sobre los laicos con el subrayado “Iglesia en salida” que acuñó al empezar su ministerio el Papa Francisco. La Iglesia no se conforma con los cristianos ya participantes ni aguarda a que vuelvan los que se han distanciado o nunca estuvieron. La Iglesia quiere salir al encuentro de todos, acentuar su dimensión misionera, abrir sus puertas para ser casa, familia y hogar de la fe, de la concordia y de la esperanza en medio de la humanidad en esta hora decisiva de la historia.

El itinerario del Congreso imita el seguido últimamente por el Sínodo de los Obispos. El Sínodo episcopal ha pasado de ser comprendido como un acontecimiento destacado en la vida de la Iglesia a ser entendido como un proceso con tres fases, de escucha, de asamblea y de acogida.

Nuestro Congreso, que forma parte del Plan de la Conferencia Episcopal para los años 2016-2020, ha concluido la primera fase en la que han participado las Diócesis y otras instituciones; con el material recibido de la etapa de escucha y consulta la Comisión encargada por la Conferencia Episcopal elaborará un Instrumentum laboris que constituirá como la base del “orden del día”, con las claves mayores y las aspiraciones descubiertas previamente en las Diócesis. La celebración del Congreso, que tendrá lugar en Madrid los días 14-16 de febrero de 2020, es la fase culminante en que desemboca la primera. Será una Asamblea con unos 2000 representantes de las diversas Diócesis y otras agrupaciones eclesiales en la que habrá oportunidad para hablar con libertad y para escuchar con atención humilde. Necesitamos que el Espíritu Santo actúe en todo el íter sinodal y de forma más interna aún en el Congreso. De la Asamblea surgirán, así confiamos, orientaciones que serán recibidas y asimiladas por nuestras Iglesias. ¡Que sea el Congreso un acontecimiento de comunión en la Iglesia, de obediencia a la misión que todos, los obispos, presbíteros y diáconos, laicos y consagrados hemos recibido del Señor y compartimos!

La serie de Congresos que hemos tenido a lo largo de los decenios postconciliares han sido hitos importantes en el camino de la Iglesia en nuestro mundo. Recuerdo por el dinamismo suscitado el congreso Evangelización y hombre de hoy (Madrid 1985), que fue una acción relevante asumida en el primer Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española. La frecuencia de los Congresos son también indicadores de los desafíos planteados incesantemente en la misión cristiana.

Aunque el Congreso se centra en los laicos, es obvio que ni su naturaleza ni su misión pueden ser entendidas adecuadamente al margen de los pastores de la Iglesia y de la vida religiosa. La Constitución Lumen gentium, que es como la columna vertebral del Concilio Vaticano II, después de tratar sobre el Pueblo de Dios que comprende a todos los bautizados, desarrolla en sendos capítulos lo referente al episcopado, presbiterado y diaconado permanente, a los laicos y a los religiosos. La comunión y sinodalidad, que significa hacer el camino juntos, es inherente a la condición de todo cristiano, al laicado, al ministerio pastoral y otros estados de la vida. De modo semejante podemos afirmar que “Iglesia en salida” o misionera somos todos, aunque el Congreso, ya a la vista, se detenga especialmente en los laicos.

Es razonable que después del Sínodo sobre los jóvenes, de las peticiones y oportunidad de una nueva Acción Católica, de la necesidad de revitalizar en las diócesis y parroquias el apostolado de los laicos en la Iglesia y en el mundo, se haya afrontado la celebración de un Congreso de Laicos en la situación actual de la Iglesia y de la sociedad. Una de las necesidades más sentidas es la eficaz iniciación cristiana, la continuidad en la participación en la Iglesia de los iniciados, la formación en la fe, en la oración, en el seguimiento de Jesús y en la misión con toda su complejidad en nuestro mundo, en la sociedad.

Estoy convencido de que el Congreso con las diversas etapas está ya siendo y será un acontecimiento de gracia de Dios. Exhorto a todos a recorrer este itinerario con esperanza e ilusión, con dedicación y perseverancia. Todos estamos invitados y nadie debe desentenderse de esta oportunidad del Espíritu. Recordemos las palabras de Pedro el día de Pentecostés, citando al profeta Joel: “Derramaré mi Espíritu sobre vuestros hijos e hijas que profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños” (cf. Act 2, 17).

En la proximidad de la fiesta de Navidad os felicito cordialmente a todos, niños, jóvenes, adultos y ancianos, a las familias; quiero que mi saludo llegue particularmente a los enfermos, a los que viven solos, a los pobres y personas sin hogar, a los presos y privados de libertad. El Salvador del mundo ha venido a buscarnos y encontrarnos a todos; nadie se sienta excluido de la misericordia de Dios.

Sin el Niño de Belén no hay Navidad. Las diversas manifestaciones familiares, sociales y culturales navideñas quedarían como colgadas de las nubes si no se las relaciona con Jesús nacido de la Virgen María en la noche de Belén.

A todos deseo el gozo en el corazón y la alegría compartida, la fraternidad y la paz, la esperanza que vence nuestros temores ¡Feliz Navidad!

Cardenal Ricardo Blázquez

Arzobispo de Valladolid

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014