«Habrá fiestas y alegría, quedarán atrás la pena y la aflicción»

Esta es la promesa que escucha un pueblo que ha de renacer a la esperanza. Estas son las palabras que muchos querrían escuchar y que fueran ciertas. Este es el deseo compartido de quienes quieren salir de una situación angustiosa y buscan un cielo nuevo y una tierra nueva. El inicio de esta promesa aún es más ancha y abarca todos los elementos de la Creación cuando dice que «la tierra seca y el desierto están de fiesta, y de alegría la estepa florece». ¿Qué hacer, pues, para que llegando fiestas y alegría, se alejen la pena y la aflicción? Naturaleza y personas, un conjunto que no podemos separar por la influencia mutua que se tienen, respecto a los bienes de la creación y lo que nos debemos unos a otros son una sola verdad que debemos profesar con gozo y esperanza.

La alegría es la expresión que más define unas fiestas y que muestra, sin embargo varias caras. No podemos calificar de alegría cualquier manifestación que busca solo el bien propio y olvida por principio todo lo que necesitan los demás. Demasiadas veces nos quedamos satisfechos con una alegría superficial y pasajera, que tiene precio en los mercados del consumo y de la diversión. La verdadera alegría va más adentro y manifiesta las razones profundas de lo que nos llena interiormente. ¿Qué debemos entender cuando la Palabra de Dios dice que la alegría es uno de los frutos del Espíritu Santo? Así se nos marca la fuente, su verdadera razón de ser y de manifestarse. La verdadera alegría se lo merece todo, sobre todo si proviene de Dios.

Qué bien si sabemos adentrarnos en la alegría que nace del interior de uno mismo y que brota de la confianza, de la amistad verdadera, de la honradez vivida, de la humildad practicada, del servicio desinteresado, de la experiencia familiar, del trabajo honesto y decente, de la admiración y respeto por el entorno ecológico, por la lealtad a los principios y valores que hemos asumido con plena libertad. El referente de esta alegría es Jesús, por eso hacemos tanta fiesta recordando su nacimiento y cuando, en su recorrido, encontramos quien nos la anuncia y nos lo enseña y nos dice «también yo tengo este gozo, y es un gozo completo» (Jn 3,29). Es Juan Bautista. Una alegría que la vive tanto desde la humildad, que aún añade: «Él debe crecer y yo disminuir» (Jn 3,30). La alegría que nace de la fe en Jesús nos regala unos ojos nuevos, una nueva manera de ver y de vivir, un corazón nuevo capaz incluso de «ver a Dios».

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
Acerca de Mons. Sebastià Taltavull Anglada 90 Articles
Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.