Anunciemos los cristianos lo que bien sabemos: que la Esperanza no defrauda

En este tiempo de Adviento vivimos y anunciamos la esperanza en Dios, pues su amor no defrauda (Cf. Rom 5, 5). El mundo requiere de esta esperanza. Contemplamos atónitos los síntomas de desesperanza en el crecimiento de una «cultura del descarte»: frente al sufrimiento propio y ajeno, indiferencia, huida, evasión, desamor. Sin esta esperanza, la dignidad de la persona queda seriamente comprometida: hemos ido borrando el rostro de Dios y el hombre se ha desdibujado, quedando a merced del progreso por el progreso, en la «promesa» de que la técnica resolverá todas sus necesidades. El hombre se odia tanto a sí mismo que sueña con una era post-humana (después del hombre). El rechazo al Dios Creador nos ha desprovisto del concepto de «naturaleza», y por tanto, dignidad inherente al ser humano por encima de cualquier condicionante.

En boga está el tema del suicidio asistido y la eutanasia. Evocando el valor de la «compasión», se ataca la esperanza que reside en la dignidad inalienable de todo ser humano, criatura de Dios, amada por Dios, que le da siempre su vida abundante, el ser hijos de Dios. En este sentido, nos vemos en la hermosa misión de sembrar la esperanza cristiana para quienes se sienten cansados y angustiados, de modo particular los enfermos graves y sus familias: ¡Eres amado, querido y deseado infinita e incondicionalmente por tu Padre del Cielo desde y para toda la eternidad! ¡Su Vida y su Amor en el presente nos llevan a plenitud bajo cualquier circunstancia, ya en esta vida, esperando la alegría del Cielo. Hemos de vivir y trasmitir esta incondicionalidad. La demanda real no es de morirse, sino de ser ayudado a aliviar el dolor, acompañado, y sobre todo ¡de ser amado! Aprendamos a aliviar el dolor y el sufrimiento, acompañar en la soledad y fomentar la esperanza.

Recomiendo la lectura y oración del documento: «Sembradores de esperanza: Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida», elaborado por la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española. La eutanasia y el suicidio asistido son objeto de «campañas propagandísticas». No se plantea un debate médico sino ideológico, con campañas favorables a la instauración de una mentalidad eugenésica, contra la vida. Se apela a situaciones dramáticas que interpelan la sensibilidad colectiva. Se recurre a eufemismos como muerte digna, que apelan a una falsa compasión.

Os invito a leer este documento para formar vuestro criterio y actuar cristianamente, con verdadero humanitarismo.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.