Sed fuertes, no temáis

Se acerca la Navidad. La lectura del profeta Isaías de este tercer domingo de Adviento es un canto de ilusión y esperanza. Describe el retorno del pueblo cautivo en Babilonia que vuelve a su tierra. Un mensaje que pretende reavivar la fe y la esperanza en tiempos de gran dificultad con la certeza de que los tiempos difíciles pasarán y el pueblo podrá volver a Jerusalén. Mientras tanto, es preciso mantener la fidelidad al Señor, que viene a salvarnos. El retorno se transforma en el símbolo de la felicidad de los últimos tiempos. Para nosotros, la proximidad de la celebración del nacimiento del Señor, y la perspectiva de su venida definitiva, también son fuente de alegría.

Reflexionando sobre el sentido de la alegría, podemos ver como el salmo 105, que se sitúa también del periodo del retorno de Babilonia, es un himno a Dios salvador, una alabanza al Señor de la historia, que exhorta a la alegría: «gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor» (Sal 105, 3). La búsqueda de Dios llena del sentido más pleno la vida, porque en Dios está la fuente de la vida y de la alegría. Encontrarse a sí mismo y aceptarse como un ser creado por Dios, comprender la propia vocación y misión en el mundo y experimentar su amor, se convierte en el inicio y la fuente de la alegría. Si vivimos la unión con Dios, su alegría nos llena, nos inunda. Recuerda Romano Guardini que «debemos intentar que nuestro corazón esté alegre. No divertido, que es otra cosa. Ser divertido es algo externo, hace ruido y desaparece rápidamente. Pero la alegría vive dentro, silenciosamente, y echa raíces profundas. Es la hermana de la seriedad; donde está la una, está también la otra».

Esta alegría profunda y permanente procede de la confianza en Dios, de  acogerse a Él, de abandonarse a Él con toda el alma y permanecer junto a Él en silencio interior. Cuando vivimos unidos a Dios y buscamos cumplir su voluntad, estamos abriendo el camino para que nos llene su alegría. Si mantenemos esta actitud con confianza y libertad interior, viviremos inundados de gozo, por más dificultades externas que se puedan producir. Se puede descubrir la voluntad de Dios a través del discernimiento de las circunstancias y los hechos que van configurando la existencia, «pues cada instante con su obligación propia es un mensajero de Dios. Si prestamos oídos, tendremos madurez para entender rectamente el próximo mensaje y asumirlo. Así realizamos paso a paso la tarea de nuestra vida. (…) Entonces estamos alegres», apostilla Guardini.

Jesús nos explica que «el reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo» (Mt 13,44). Encontrar ese tesoro transforma la vida, la llena de plenitud, de felicidad, de alegría. Ahora bien, una vez encontrado, es preciso vender todo lo que se tiene para poder comprar el campo; es decir, es preciso renunciar a todas las posesiones para poder alcanzar el Todo. La felicidad, la alegría plena, comporta también el sacrificio de todo aquello que es incompatible con el Reino. Se trata de encontrar la alegría y conservarla, viviendo el seguimiento del Señor, poniendo la confianza en Él, aprendiendo a descubrir su presencia en los acontecimientos de cada día.

Llega pronto la Navidad. Escribo estas líneas justo al volver de Asís, de un encuentro europeo de dirigentes del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. Me ha llamado la atención el dinamismo de este movimiento de apostolado seglar en los países de la Europa del Este, sobre todo en Croacia, Ucrania, Chequia y Hungría, con dirigentes jóvenes, esperanzados, alegres, que con toda naturalidad dan testimonio de que en el centro de su vida está Cristo, el Señor, Aquel cuya natividad pronto celebraremos. El Señor es también el centro de nuestras vidas y es motivo de profunda alegría.

 

+Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.