Caddy Adzuba: La maldad del ser humano en la búsqueda de la riqueza está patente en la RDC

La periodista y activista por los derechos humanos Caddy Adzuba, ha denunciado en la sede de los Servicios Centrales de Manos Unidas que, en su país, la República Democrática del Congo (RDC), en guerra desde 1996, «se experimenta el odio por la vida humana».

Adzuba, nacida en Bukavu, en la región de los Grandes Lagos de la RDC, solo ha vivido catorce de sus 38 años en paz. «Yo soy la prueba viva de esta situación. Toda mi vida ha sido violencia y conflicto», ha relatado. A pesar de haber vivido la represión y la guerra, y de vivir con miedo, la periodista congoleña se considera una privilegiada respecto a otras mujeres «que viven constantemente en un mal sueño».

«En la RDC la definición del término “violación”, tal y como se conoce en los países occidentales está ampliamente superada», ha declarado la periodista congoleña. «En mi país, que lleva en su nombre la palabra democrático, parece ser que matar a los seres humanos, a las mujeres, se ha convertido en algo muy “democrático”», ha ironizado Adzuba, antes de detallar las atrocidades que los creadores de una guerra infinita cometen con las mujeres, que son las que, desde hace más de 20 años, sufren las consecuencias del conflicto. «Y lo que les sucede no es un cuento sino una realidad diaria”, ha asegurado. Lo que ocurre con las mujeres en el Congo podría calificarse de genocidio, «es un feminicidio y como tal queremos que se tipifique en la Corte Penal Internacional», demanda la activista por los derechos de las mujeres. «Por eso, mi objetivo es luchar para que la voz de las mujeres –de esas mujeres- se escuche», afirma Caddy Adzuba.

Cosa de todos

Las múltiples riquezas naturales que alberga la RDC son, para Adzuba, la causa de esta larga y sangrienta guerra: «Pero lo que ocurre en la RDC no es solo cosa de la RDC; nos compete a toda la humanidad», asegura «porque la maldad del ser humano en la búsqueda de las riquezas de la RDC debería interpelarnos, hacernos reflexionar a todos”, continúa antes de referirse específicamente al coltán, «una de las riquezas que atesora el Congo, que está en nuestros móviles, tabletas, en los coches eléctricos…».

«Es cierto que la sangre congoleña está en nuestra tecnología y que es difícil evitarlo, pero no hay que ser pesimistas». Con esta petición, Adzuba pide el apoyo de todos para librar la batalla: «tenemos que luchar para cambiar las cosas. Mover las conciencias de la población, apelar a las multinacionales para conseguir una reparación de todo el daño que han hecho», señala.

«Las mujeres de la RDC precisan que se haga justicia (…) Una reparación de lo que les está sucediendo y un apoyo financiero para salir adelante. Necesitan tener acceso a la educación y a la sanidad, protección física para ellas y sus hijos… Y, sobre todo, tener voz en los asuntos del país”, enumera Adzuba para concluir apelando a una mayor colaboración para “reconstruir a esas mujeres, para curarlas de sus heridas físicas y psíquicas. Para que puedan tomar las riendas de su destino y se hagan líderes y se apoyen unas a otras», reclamó Caddy Adzuba.

Riquezas que suponen pobreza

Por su parte, el misionero padre blanco, Aurelio Sanjuan, que vivió en la RDC desde 1996 a 2008, ha afirmado, también, que sus cuatro décadas en el Congo fueron casi 40 años en guerra. «Los congoleños son gente extraordinaria, ellos son gente pacífica. No es una guerra de personas sino un conflicto subvencionado por las grandes multinacionales», ha denunciado el misionero español.

La mayor pobreza del Congo es, precisamente, su riqueza. «Ellos dicen “Dios nos ha maldecido con nuestra riqueza», ha afirmado Sanjuan. «Efectivamente, la RDC tiene un enorme potencial de riqueza. Tenemos que caminar con ellos, acompañarlos», ha demandado el padre blanco.

En los últimos cinco años, Manos Unidas, que lleva décadas trabajando en la RDC, ha aprobado proyectos por importe de 6,7 millones de euros. «Manos Unidas siempre ha estado presente en todas estas dificultades. Siempre con nosotros», ha asegurado el religioso español.

Caddy Adzuba, se encuentra en España para recoger el Premio Internacional Manos Unidas 60 Aniversario «en reconocimiento por su continuo compromiso con las mujeres víctimas de la guerra y su dedicación y coraje al denunciar las causas y consecuencias, especialmente entre entre los más vulnerables, de los conflictos en la República Democrática del Congo (RDC)».

(Manos Unidas)

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