Los signos del Reino

El evangelio de este tercer domingo de Adviento nos narra una escena en la que Juan Bautista se muestra perplejo ante la actuación de Jesús. Él, como precursor del Mesías, había anunciado su venida como la llegada de un juez que con contundencia instauraría rápidamente el Reino de Dios. Sin embargo, las noticias que le llegan a la prisión sobre Jesucristo lo desconciertan. Posiblemente no actuaba como él había imaginado. Lo primero que se escuchaba de sus labios no eran palabras de amenaza, sino una “buena noticia”; los métodos de Jesús no parecían tener la eficacia que se esperaba de un mesías que tenía que salvar al mundo. Por ello, Juan envía a sus discípulos a preguntarle: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” (11, 3).

Posiblemente es esta tentación la que muchos cristianos pueden experimentar en algunos momentos. En los últimos siglos y todavía hoy muchos se preguntan si realmente el Evangelio de Jesucristo cambia nuestro mundo: ¿no habría que asumir métodos más radicales para transformar de verdad esta sociedad? En el fondo, muchas de las ideologías que han surgido en la modernidad no son más que manifestación de la decepción y la impaciencia que puede producir la aparente ineficacia del Evangelio. Los últimos siglos están llenos de “profetas” que rechazan el cristianismo, proponiendo ideologías alternativas y creando sistemas políticos que cambiarían el mundo con más rapidez. Muchas de ellas han traído un gran vacío y destrucción.

El Adviento es una invitación a mirar de nuevo a Cristo y a poner en Él nuestra esperanza. Ciertamente no ha sido un revolucionario que lo ha transformado todo con la fuerza. Tampoco ha buscado la eficacia que dan las riquezas o el poder. Sin embargo, su persona y su palabra han sido una semilla que ha hecho brotar muchas vidas nuevas, que nos han enseñado que lo que realmente tiene el poder de transformarlo todo no son las grandes promesas de aquellos que se presentan como salvadores de la humanidad, sino la luz de la verdad y de la bondad de Dios. En Cristo Dios se ha acercado a cada uno de nosotros para mostrarnos su amor, ese amor que puede cambiar nuestro corazón y convertirnos en testigos de que es posible sembrar la vida de la gracia en el corazón del mundo.

Durante estos domingos que preceden a la fiesta de Navidad la liturgia de la Iglesia nos invita a alegrarnos, porque “Dios está cerca”. Ciertamente, Él quiere acercarse a cada uno de nosotros, desea entrar en lo más profundo de nuestro corazón para transformarlo con su gracia, viene para ofrecernos el don de su amistad, que es lo que nos puede dar la verdadera alegría. Dios está cerca y nosotros a menudo estamos lejos. A la cercanía de Dios respondemos con la indiferencia o el escepticismo, como quienes están cansados de unas promesas que no acaban de cumplirse. Acerquémonos al Señor, caminemos hacia su luz para poder ser también nosotros luz para los demás.

+ Enrique Benavent Vidal,
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.