Inmaculada desde su concepción

Hace poco más de un mes, el lunes 4 de noviembre, tuve el gozo de presidir la misa en la iglesia de Sant Pere de Terrassa con motivo de la visita de las reliquias de Santa Bernardette, aquella joven humilde y sencilla que se encontraba cerca de la gruta de Masabielle, en Lourdes, cuando según relata ella misma, se le apareció una “dama vestida de blanco” el día 11 de febrero de 1858. Aquella Señora le fue transmitiendo diversos mensajes a lo largo de las apariciones hasta que al final se identificó a ruegos de la pequeña Bernardette, y el 25 de marzo le dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”.

Hacía pocos años que el papa, el beato Pío XI, había proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción, concretamente el 8 de diciembre de 1854 con la bula Ineffabilis Deus cuando afirmaba: “…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelado por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles …”. Sólo cuatro años después de esta solemne proclamación magisterial, Bernardettte escuchó directamente esas palabras en la aparición de la Virgen María.

No sólo pues la Iglesia ha proclamado que María es inmaculada desde su concepción sino que Bernardette nos recuerda que ella misma lo ha comunicado al ser humano en un entrañable diálogo de madre a hija. Hoy nosotros lo celebramos con toda solemnidad, como cada año, en medio del camino que nos prepara para la celebración de la Encarnación y Nacimiento del Hijo de Dios. Precisamente el evangelio de este día nos refiere el momento en el que Dios se hace carne humana gracias al sí de María al arcángel Gabriel.

La anunciación es el punto de partida del camino de fe de la Virgen María, preservada de la mácula original. Tiene lugar en un clima de oración, de silencio y de misterio y supone una irrupción poderosa e impensable de Dios en la vida de María. El ángel le anuncia un mensaje desconcertante: la propuesta de convertirse en la madre del Mesías. Es la propuesta de Dios, que abre al ser humano y a la historia humana unas dimensiones infinitas. Ella responde aceptando el plan de Dios, dando su consentimiento humilde y generoso. En su respuesta no hay otra seguridad que su confianza en la Palabra de Dios. Responde con una fe absoluta, una fe que desempeña un papel decisivo en este momento único e irrepetible de la historia de la humanidad. En este momento María inicia un camino de fe y de unión con su Hijo que mantendrá hasta el final, que la llevará al calvario y finalmente a recibir la gran noticia de la Resurrección.

La Virgen María nos acompaña en el camino de la vida. Desde el calvario María queda convertida en madre de todos los seres humanos; su maternidad establece un nuevo signo del gran amor que impulsó a Jesús a entregar su vida por la salvación de todos los hombres. Y ella ejerce esa misión maternal para con todos nosotros. A través de Bernardette, aquella que es proclamada Inmaculada Concepción, nos indicó como tenemos que vivir para ser fieles a Aquel que también a nosotros nos ha creado y redimido: desde la conversión, la oración, la penitencia y la atención a los más necesitados.  He ahí el mejor camino para prepararnos para celebrar el Misterio del Nacimiento del Hijo de Dios.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

 

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.