Y de nuevo llegó el tiempo de Adviento

En este mundo en el que todos estamos tan ocu­pados y el tiempo corre tan deprisa, de nuevo, llegó el tiempo de Ad­viento.

Cada uno sabe los advientos que ha vivido en su vida y cada uno co­noce lo que han significado los de­más advientos para él. No queremos que este Adviento sea uno más de los que pasan sin pena ni gloria. Queremos que este Adviento sea realmente lo que siempre debió ser para nosotros, los cristianos, que sea realmente encuentro. Encuentro mío con el Señor que está llegando y nos busca y nos llama a que le hagamos presente en nuestra vida cotidiana.

El Adviento debe ser encuen­tro de cada uno de nosotros con el Señor que viene a nosotros para ofrecernos su salvación. Por eso, en el Adviento, Él es el protagonista, como un Dios que quiere acercarse a los hombres, que nos ofrece un nue­vo modo de vivir, una salvación ple­na y la esperanza divina que se hace humana, pero cada uno de nosotros somos coprotagonistas, porque este tiempo litúrgico nos prepara para el encuentro con Él, que viene.

El Adviento pide de nosotros que seamos personas llenas de esperan­za, apasionados por encontrarnos con el Señor que se nos ofrece como salvación. Nos pide que le siga­mos como personas que creen que Cristo, el Salvador, que quiere ser compañero de camino nuestro, que comparte todo lo nuestro menos el pecado y que da sentido a todo nuestro esfuerzo y nuestra entrega por ser fieles al nuevo modo de vivir que Él nos ofrece como ideal y meta concreta.

El Adviento es ese tiempo li­túrgico para darnos cuenta y estar convencidos de que el Señor sigue viniendo a nuestra vida y nos llama a que la transformemos según su modelo, que es el Dios cercano que sigue creyendo en nosotros, y cuen­ta con nosotros, y ha querido nece­sitarnos para poder salvarnos y que otros se salven con nosotros.

Adviento es tener fe en un Dios que nos ama a fondo perdido y por eso se encarna, que con su amor da sentido a nuestra vida, a nuestras fatigas y sufrimientos, a nuestras alegrías y gozos, que nos invita a preparar nuestra vida para acogerlo, para dejar que entre en nuestra vida y nos transforme según el modelo que Él vie­ne a ofre­cernos.

Advien­to es Él y somos no­sotros. Él, porque es el que viene a nosotros y nosotros porque nos pre­paramos para el encuentro con Él, para aceptarle en nuestra existencia de cada día, para dejar que entre en nuestra vida y nos haga de verdad sus seguidores y discípulos.

No dejemos pasar este Adviento como uno más en nuestra de vida en la que tal vez hemos tenido tantos que han pasado bastante desaperci­bidos.

Preparemos nuestro corazón y pensemos lo que debemos preparar en nosotros, las actitudes que hemos de dejar y las otras que Él nos ofrece y que debemos asumir en nosotros para que, por medio de la prepara­ción de su venida, se produzca en nosotros el encuentro real con nues­tro Dios cercano, que se preocupa de nosotros y que tanto nos ama, que no ha tenido a mal hacerse uno de noso­tros en todo menos en el pecado.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.