“Adviento”

Llega el Adviento con su mensaje de conversión y esperanza. La conversión cristiana no es solo una exigencia moral sino la llamada gozosa a ponernos el vestido nuevo para la fiesta que va a comenzar. No tiene sentido la conversión sin la nueva realidad en la que nos introduce la esperanza.

El Adviento es el camino verdadero a la Navidad. Todo lo que de verdad vale la pena hay que acogerlo y disfrutarlo. El Adviento nos invita a vivir con hondura el formidable deseo de salvación que todos llevamos dentro. Es la experiencia más auténtica de la esperanza cristiana. Y solo la vida, como dijo Nietzsche, puede colmar la esperanza. En la Navidad celebramos la Vida que da sentido a toda esperanza.

¿Vivimos los cristianos la vida? ¿Ayudamos los cristianos a vivir la vida?

Al comienzo de la Encíclica “Deus caritas est”, el Papa Benedicto XVI se plantea una de las más duras críticas del pensamiento moderno a la religión cristiana:” el cristianismo ¿no convierte acaso en amargo lo más hermoso de la vida? ¿No pone quizás carteles de prohibición precisamente allí donde la alegría, predispuesta en nosotros por el Creador, nos ofrece una felicidad que nos hace pregustar algo de lo divino?”.

El peligro que hoy tiene la fe cristiana de olvidar la celebración de la vida, lo advirtió con su habitual lucidez el Papa Francisco cuando nos invita a diario a vivir la alegría del Evangelio.

Los cristianos no podemos perder la alegría de la vida. Ésa fue siempre la señal de los seguidores de Jesús: lo dejaban todo para seguirle.

Pienso que no serán muchos los que hoy puedan decir que la Iglesia va en contra de lo más hermoso de la vida. Sin embargo debemos preguntarnos si los cristianos somos hoy un testimonio claro y transparente de la alegría de la vida. Tenemos que empezar por nuestra propia vida, sin atormentarnos demasiado. Solo la experiencia de una alegría profunda da fuerza para creer y para ayudar a creer.

El tiempo del Adviento pone ante nosotros los caminos de la esperanza humana en todos los tiempos. Y la Navidad celebra la encarnación de la Vida que da respuesta a toda esperanza.

De una manera u otra, en este Adviento sentiremos que la vida nos presenta una nueva oportunidad para dejarnos interrogar por el sentido de nuestra existencia. Con esta ocasión, y a la espera de la cercana Navidad, agradeceremos y disfrutaremos del maravilloso don de la alegría de vivir.

Este es mi deseo para todos: que viváis y que creáis con alegría.

 

+ Luis Quinteiro Fiuza

Obispo de Tui-Vigo

 

Mons. Luis Quinteiro
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Don Luis Quinteiro Fiuza, nace en Sabrexo (Vila de Cruces-Pontevedra) en el año 1947. Ingresa en el Seminario Menor de Belvís de Santiago de Compostela en 1958. Unos años después, en 1966, siendo seminarista mayor, comienza sus estudios teológicos en la Pontificia Universidad de Comillas (Santander) y, trasladada esta universidad a Madrid, obtiene el grado de Licenciado en Teología y realiza los cursos de doctorado. En Junio de 1971 es ordenado presbítero en Madrid, en la Iglesia de I.C.A.I. de los Padres Jesuitas. En 1978 va a Roma para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante esta estancia en la Ciudad Eterna, se especializa en Filosofía Contemporánea y realiza varios cursos y seminarios sobre el estudio y pensamiento de Karl Marx En 1981 asiste en Alemania a unos cursos da Hochschule für Philosophie de Munich. Es Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidade Gregoriana de Roma, con una tesis sobre el Realismo Transcendental, en la que obtiene la cualificación de Summa cum laude. En su diócesis de origen ha desarrollado una intensa labor pastoral e intelectual: coadjutor de la Parroquia de San Juan, Director de la Residencia Universitaria “Burgo de las Naciones”, Formador y Profesor del Seminario Menor y Capellán de de la Residencia Universitaria “Padre Míguez” de las religiosas Calasancias de la Divina Pastora. En el año 1982 es nombrado Profesor del Instituto Teológico Compostelano y director del Centro de Formación Teológica de Seglares de la Archidiócesis. En el año 1992 será Director del Instituto Teológico Compostelano y en 1997, Rector del Seminario Mayor de Santiago de Compostela. En 1999 el Papa Juan Pablo II le nombra Obispo titular de Fuerteventura y Auxiliar de Santiago de Compostela, siendo ordenado el 19 de junio siguiente. Su lema episcopal “Beati Misericordes” (Mt 5,7), recoge una de las Bienaventuranzas, en la cual el Señor invita a sus discípulos a recorrer el camino de la misericordia que tiene su punto de partida en la misericordia de Dios manifestada en su Hijo Jesucristo. En el año 2002 se le designa Obispo de Ourense, diócesis en la que ha permanecido siete años. Pertenece en la Conferencia Episcopal Española a la Comisión Episcopal de la Doctrina de la Fe y a la de Migraciones; siendo en esta última el Obispo Promotor del Apostolado del Mar. El 28 de enero del presente año se hizo público su nombramiento como Obispo de Tui-Vigo. En la Santa Iglesia Catedral de Tui, toma posesión el día 24 de abril de 2010; y en el día siguiente realiza la entrada en la Con-Catedral de Vigo.