Claudio Monge: “Necesitamos encontrar rostros, no una generalidad”

Con motivo de su visita en Granada, entrevistamos al Delegado de Pastoral Universitaria en Estambul, D. Claudio Monge, dominico que lleva 17 años viviendo en Estambul, y por ello viviendo en primera persona qué es la convivencia entre cristianos y musulmanes. Entre otras cosas, D. Claudio habla de una hospitalidad que comienza en el propio corazón acogiendo al que no piensa o cree como nosotros, pero en el que nos encontramos con un patrimonio común, puesto por Dios, que es nuestra humanidad.

La Comisión Episcopal de Universidades de la CEE ha decidido que este año su Encuentro anual de delegados y responsables sea en Granada, con un tema de fondo: el “Documento sobre la fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común”, firmado en febrero de 2019 en Abu Dhabi por el Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar, Al-Tayyed. Entre los participantes, está D. Claudio Monge, dominico que lleva 17 años viviendo en Estambul, y por ello viviendo en primera persona qué es la convivencia entre cristianos y musulmanes. Nos cuenta de qué se trata cuando hablamos de diálogo interreligioso y nos da la clave del Documento firmado por el Santo Padre y el Gran Imán. Entre otras cosas, D. Claudio habla de una hospitalidad que comienza en el propio corazón acogiendo al que no piensa o cree como nosotros, pero en el que nos encontramos con un patrimonio común, puesto por Dios, que es nuestra humanidad.

– Cuál es la clave de la ponencia que ha ofrecido en Granada, titulada “Tomar en serio al otro como epifanía de lo divino”.

Primero, creo que el otro no es sólo musulmán. Porque pensamos como cristianos, generalmente, en Occidente, en España, en Italia, en Europa, en la diversidad radical, la diversidad de los que creen de forma diferente. No es sólo eso. El otro son las personas. Hombres, mujeres, que encontramos cada día, son un mundo diferente, que tenemos que acoger, conocer, esperar en la diversidad, porque si no hay diversidad, no hay dialogo. El diálogo necesita una alteridad. En el discurso político, actual, también los medios de comunicación hablan de una alteridad radical, porque es asociada con la violencia, con la diversidad hablando del islam. No es simplemente el islam.

Segundo, creo que es importante comprender que compartimos una humanidad, porque no somos simplemente creyentes. El ser humano no es ante todo un creyente. Es un ser que entra en relación cada día en la familia, en el lugar del trabajo, en la comunidad. Entra en relación. Entra en relación ofreciendo cartas diferentes, porque hay situaciones donde no es posible vivir en modo abierto la fe, por ejemplo. Entonces, la humanidad necesita de ser descubierta, ofrecida, como búsqueda de sentido, de significado. Creo que esta búsqueda nosotros la compartimos con todos los humanos. Es la parte importante para ir más lejos, también compartiendo los aspectos espirituales.

– Aun así, en ocasiones pensamos que la otra persona que piensa o es diferente a nosotros es “un enemigo”. Cómo podemos afrontar, en este tiempo que vivimos, en el siglo XXI, determinado por tantos contrastes, una situación que luego no genere violencia, empezando por nosotros mismos.

Claro. El miedo creo que es verdaderamente la dimensión típica de este mundo. Creo que hay miedo no sólo del otro, sino de la imagen de mí mismo que el otro me reenvía, porque cuando me encuentro a la otra persona necesito ofrecer lo mejor. También creo que hay miedo porque nos sentimos que nuestra identidad no está bien formada. Y hay miedo también porque –lo decías muy bien- pienso en el otro, pero si el otro no puede hablar, contar su vida, cómo puedo conocerlo. Entonces, hay un juzgar al otro sin conocerlo. Ahí hay un peligro muy importante. Por ejemplo, yo vivo desde hace 17 años en Turquía. Es muy importante para mí comprender que el otro es la persona concreta que vive cerca de mí, cada día. Porque los que hablan, por ejemplo en Italia, del diálogo, me preguntan “cómo es dialogar con el islam”. Y yo digo siempre que nunca jamás dialogo con el islam, porque el islam no existe. Existen los creyentes musulmanes. De diálogo puedo contarte mi diálogo con Zeyned, con Mehmed, con Mohamed, que son personas concretas, que viven en el mismo barrio, que trabajan, que esperan, luchan, que tienen sufrimientos y que necesitan compartir la espera, compartir el gozo, compartir el futuro. Eso es el diálogo. Necesitamos comprender que el otro es un ser humano, antes que un creyente. Si no hay humanidad, no hay fe.

– El Documento sobre la fraternidad humana del Papa y el Gran Imán va por esa línea. Qué nos falta a nosotros para tomar esa conciencia.

Sí, va en esa línea. Habla muy claramente de la necesidad de un nuevo humanismo, de descubrir el valor precioso, único de las personas humanas. Porque los creyentes tenemos un Dios que es Creador de las criaturas. Por eso, la criatura es sagrada. Debemos de comprender que la criatura no es simplemente el grupo, como miembro de ése; tiene una historia personal, de relación en el interior y exterior del grupo. Necesitamos encontrar rostros, no simplemente generalidad; encontrar historias. Creo que el Documento es muy claro en ese sentido y habla también de un concepto muy importante de ciudadanía, porque normalmente hay ciudades, por ejemplo, donde los cristianos son considerados minorías, como grupo, no como historia concreta. Necesitamos descubrir que la sociedad necesita de una entrega de los singulares por construir algo juntos.

– Es Delegado de Pastoral Universitaria en Turquía. Está en el ámbito universitario. Qué se percibe allí, o en Italia y España, con respecto a ese encuentro con el diferente a nosotros.

He compartido en este Encuentro un sueño que tengo como responsable de la Pastoral Universitaria. El sueño es que los cristianos, los católicos, que en Europa viven generalmente en la universidad católica, en lugares más o menos conformes, secularizados, pueden volver al corazón de la universidad. La universidad es el lugar de encuentro, de creyentes diversos de los que no creen formalmente una religión y que esperan algo. Creo que nosotros tenemos una misión particular, que es ofrecer una unidad de la persona humana, de la búsqueda diferente que caracteriza también la escuela y la enseñanza dentro de la universidad. La teología, la religión, no es simplemente un curso particular; es una visión del hombre. Una visión integrada del hombre, completa del hombre, que ayuda al hombre y a la mujer a tener unidad, para ir al encuentro del otro, de la alteridad.

– Lleva 17 años en Estambul y participó en la visita que en 2006 hizo el Papa emérito Benedicto XVI a Turquía, y también la realizada por el Papa Francisco…

Tengo muchos recuerdos y también un recuerdo común. Antes de la visita había un gran miedo, porque los cristianos son una minoría en Turquía; porque la situación global del mundo es una situación de contraste; porque es un país caracterizado por una mayoría musulmana… tenía miedo por esa visita. Y creo que en los dos casos, Papa Francisco y Papa emérito Benedicto son muy diferentes y, al mismo tiempo, encontraron concretamente personas. Creo que los musulmanes, también los turcos, se felicitaron porque tuvieron la humildad de los que vienen no por afirmar un poder, sino por buscar un encuentro. Hay una imagen muy interesante de los dos, de Benedicto XVI y Francisco. Ambos visitaron la gran mezquita, la mayor mezquita de Estambul. Para visitar la mezquita, generalmente, hay que dejar los zapatos. Entrar sin zapatos es un gesto simbólico de una humildad, porque en casa de otro necesito de entrar con prudencia, y al mismo tiempo acoger la hospitalidad que el otro me ofrece. Creo que fue un signo muy bonito y muy fuerte, que los musulmanes apreciaron mucho y apreciaron mucho esa presencia.

– Esa visita de ambos pontífices y ahora el Documento del Papa con el Gran Imán… entre una y otra cosa ha pasado un tiempo. Qué cambios ha habido desde entonces o en qué punto del camino se está, teniendo en cuenta que es un camino lento.

Claro. No es un documento con el que termina un camino, sino que es un documento con el que empieza un camino. Necesitamos cada día estudiar y profundizar con este documento en las relaciones. Necesitamos construir una sociedad y una comunidad. Y la universidad es uno de los lugares más importantes, porque en la universidad necesitamos construir un pensamiento para el futuro, no sólo donar una competencia técnica para trabajar, sino construir un mundo que queremos mejor, más inclusivo.

(Paqui Pallarés, Archidiócesis de Granada)

 

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