Día de la Iglesia Diocesana. ¡Somos una familia!

Sí, ciertamente somos una familia, la familia de Jesús, pero una familia abierta y al servicio de todo el mundo. Como toda familia muy numerosa, está formada por niños, jóvenes, adultos, personas mayores, enfermos, ancianos; personas con su propia identidad, capacidades y calidades; con la posesión de más o menos bienes materiales, e incluso por quienes viven en el umbral de la pobreza. Sin embargo, tenemos unos fuertes vínculos, no de sangre, pero estamos unidos por el Bautismo. Compartimos la misma fe en Jesucristo, mantenemos la misma esperanza en la salvación, nos esforzamos para amarnos y amar: somos Iglesia, y hemos recibido la misión de continuar la obra salvadora de Jesucristo en cada generación.

Como Iglesia, compartimos muchos bienes: los dones del Espíritu Santo, la Palabra de Dios, la Eucaristía y los otros sacramentos, la oración, el trabajo y la entrega de muchos cristianos, y la labor de los obispos, presbíteros, diáconos; de los responsables de acciones pastorales, de los voluntarios… pero también los bienes materiales necesarios para ejercer nuestra misión en el servicio del anuncio del Evangelio y del sostenimiento de la vida cristiana.

A menudo se puede oír la crítica a la Iglesia por sus bienes materiales o «tesoros», a la cual se añade que habría que venderlos y dar su producto a los «pobres».

Hay que insistir que el tesoro de la Iglesia es Jesucristo y las personas; sí, todas las personas, porque la Iglesia ha sido enviada a todas las gentes que constituyen las sucesivas generaciones de la historia humana.

Durante dos mil años, quienes han constituido y hoy somos la Iglesia hemos necesitado lugares de celebración, de reunión, iglesias, ermitas, lugares o espacios para las actividades pastorales, monasterios, escuelas… Ha habido que expresar la belleza de Dios y de la fe por medio de obras de arte, de música, de arquitectura. Ha sido necesario reflejar el Evangelio, los contenidos de la fe, la vida de los santos y santas en pinturas, plafones, retablos… sobre todo cuando el pueblo necesitaba estas obras como formación en la fe y para vivir la espiritualidad cristiana.

No olvidemos que durante siglos construimos y mantuvimos los primeros hospitales, las primeras universidades, las primeras escuelas, y dimos acogida a los inmigrantes… Hoy continuamos ofreciendo –en pueblos pequeños, grandes, villas y ciudades– el servicio de la fe y del evangelio, el servicio de la educación, el servicio a los necesitados, el servicio a los enfermos y a otros muchos, como verificación del Evangelio que vivimos, anunciamos y celebramos.

Es cierto que de generación en generación han llegado a nuestras manos iglesias, ermitas, monasterios, obras de arte, archivos, espacios de encuentro, para que los administremos para continuar la misión de Jesús de liberar y salvar a todas las personas. Somos conscientes de que somos administradores, y es necesario que lo hagamos con fidelidad a las finalidades de los bienes recibidos. Pero hoy, para continuar fieles a la misión recibida del Señor, para mantener los medios necesarios para ofrecer el Evangelio, para celebrar la fe, para acompañar y acoger a las personas, necesitamos la colaboración económica de todos los creyentes y de las personas de buena voluntad que valoran la tarea que realizamos.

Desde el deber de mantener unas actividades pastorales y un patrimonio al servicio de los pueblos y personas, hasta la necesidad de ofrecer una vida mínimamente digna a los presbíteros y a los otros trabajadores del Evangelio, necesitamos tu colaboración para el fondo común diocesano en esta fiesta de hermandad.

Ayuda a la Iglesia. ¡Es tu familia, y todos ganamos con ello!

+ Francesc Pardo i Artigas,

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 382 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.