«Somos una gran familia, contigo»

Este domingo celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, que conserva el lema de los últimos años: «Somos una gran familia contigo». Este día quiere ser una invitación a tomar conciencia de las necesidades económicas de la Iglesia, que vive y peregrina en el mundo y, en particular, en Barcelona. Una Iglesia que quiere llevar a cabo la misión que ha recibido de Jesucristo y que se concreta en el anuncio del Evangelio, la celebración de los sacramentos y las obras caritativas, sociales, educativas y culturales. Es una invitación para que todos colaboremos.

Somos una gran familia en la que cada uno está llamado a cooperar de acuerdo con sus posibilidades. Ahora bien, también es necesario que la Iglesia rinda cuentas de su acción. Es por este motivo que nuestra institución aprovecha este día para dar a conocer su organización, estructura, financiación y actividades que desarrolla.

El compromiso de la Iglesia con la transparencia es uno de los principales retos asumidos en los últimos años. Es con este fin que cada año la Conferencia Episcopal Española elabora la Memoria anual de actividades de la Iglesia en España para rendir cuentas a la comunidad católica y a toda la sociedad. Esta Memoria de actividades ha sido revisada por la prestigiosa auditora internacional PwC y cuenta con el reconocimiento de la institución Transparencia Internacional España.

En este documento se explica cuál es la contribución de la Iglesia católica en la sociedad. Por citar algunos datos: 45,6 millones de horas dedicadas por los agentes de pastoral (ministros ordenados, voluntarios y seglares); 2.452 escuelas católicas concertadas que ahorran más de 3.324 millones de euros a las administraciones públicas; más de un millón y medio de personas acompañadas y atendidas en alguno de los más de 1.100 centros socio-sanitarios de la Iglesia; 120.925 inmigrantes atendidos; 100 centros de promoción de la mujer que acogen 20.731 mujeres, solas o con hijos, con riesgo de exclusión, víctimas de violencia y de explotación sexual o laboral; 6.425 centros para mitigar la pobreza que benefician a más de 2,3 millones de personas, etc.

Son cifras impresionantes que no quisiera pasar por alto. Es un motivo para enorgullecernos de la gran labor que la Iglesia hace por el bien común de toda la sociedad. Ojalá todas las entidades civiles, políticas y religiosas consigamos trabajar conjuntamente de una manera más coordinada. Si nos coordinamos mejor y aprovechamos las sinergias, mayor será la eficacia y la eficiencia del gasto social y evitaremos un mal uso de los recursos.

A todos los que contribuís al sostenimiento de la noble misión de la Iglesia, gracias. Vuestra contribución es muy bienvenida, como, por ejemplo, ofreciendo vuestro tiempo; marcando la «X» en la declaración de la renta (a favor de la Iglesia católica y también a favor de otras finalidades sociales); con vuestras aportaciones periódicas; o haciendo donativos puntuales, especialmente, en la colecta del Día de la Iglesia Diocesana (la jornada de Germanor), que hoy se hace en todas las iglesias. Gracias a todos por hacerlo posible.

† Card. Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.