Sin ti, no hay presente. Contigo, hay futuro

Al lema de este año «Sin ti, no hay presente. Contigo, hay futuro» me gustaría añadirle algo que me parece fundamental y tiene que ver con el pasado, con esta memoria que no podemos olvidar ya que en ella se forjó nuestra existencia cristiana, especialmente desde el Bautismo. En este momento —haga pocos o muchos años— se puso el fundamento de nuestra pertenencia a esta comunidad universal que llamamos Iglesia. En este momento recibimos el don de la gracia y Dios nos invadió con su Espíritu, haciendo de cada uno de nosotros un signo vivo de su presencia en el mundo.

Hablar del presente y del futuro supone haber hecho una trayectoria que de alguna forma ha marcado nuestra vida. La iniciación cristiana y todo el proceso que le sigue de maduración de la fe en la etapa juvenil y adulta, es la que paulatinamente va creando conciencia de ser una familia de familias, una comunidad de fe de la que no podemos prescindir si queremos mantenernos en pie y no caer en el vacío de la indiferencia o en la dura experiencia del abandono. Por esta razón, el presente tiene su firme consistencia cuando es portador de una experiencia previa que le ayuda a vivir personalmente la fe y a celebrarla y compartirla en el gozo de la comunidad cristiana, donde son muchos los que se han encontrado para caminar juntos.

El papa Francisco habla de una Iglesia joven porque es capaz de volver una y otra vez a su fuente y que «es joven cuando es ella misma, cuando recibe la fuerza siempre nueva de la Palabra de Dios, de la Eucaristía, de la presencia de Cristo y de la fuerza de su Espíritu cada día» (Christus vivit, 35). Cuando ha habido un crecimiento normal desde los primeros años de la vida, es fácil entender que este buen fundamento configura el presente y fortalece el futuro. Entonces, el sentido de pertenencia no depende sólo de requisitos institucionales, sino de afecto y solidaridad entre los que formamos la Iglesia.

Presente y futuro de nuestro existir como cristianos tienen que recibir mucho contenido y fuerza por lo que ya somos sacramentalmente hasta que lo vivamos existencialmente, y si lo vivimos con alegría y corresponsabilidad. Se trata de ser conscientes de que somos una gran familia, un gran hogar en el que se necesita la colaboración de todos. «Crear “hogar” —nos dice Francisco— en definitiva es crear familia, es aprender a sentirse unidos a los otros más allá de vínculos utilitarios o funcionales, unidos de tal manera que sintamos la vida un poco más humana. Crear hogares, “casas de comunión”, es permitir que la profecía tome cuerpo y haga nuestras horas y días menos inhóspitos, menos indiferentes y anónimos» (íbid. 217).

Vivir el hoy, el presente de nuestra Iglesia, nos exige el compromiso de compartir una fe que se transforma en acción porque sabe muy bien que el testigo contagia y anima a estar presentes en tantos escenarios cuantas veces sea necesario. La llamada es a la cohesión, a la cooperación y a la confianza, ya que el Señor ha prometido estar siempre con nosotros. Así lo vive la Iglesia desde los inicios y no cesa de llamarnos a la comunión afectiva y efectiva, empezando por atender a los más necesitados.

 

+ Sebastià Taltavull Anglada

Obispo de Mallorca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
Acerca de Mons. Sebastià Taltavull Anglada 77 Artículos
Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.