¿Cómo sientes la Iglesia dentro de ti?

Un nuevo “Día de la Iglesia diocesana”. Soy consciente que para la gran mayoría de los católicos de Toledo esta celebración pasa desapercibida: es un domingo más en el que el sacerdote habla de “esa Iglesia diocesana”, hay una colecta especial, y no mucho más. Algunos pensarán que es el día del Obispo y los sacerdotes, porque ellos son en realidad “la Iglesia”.

A mí me apena mucho esta precepción de tantos católicos de lo que es la Iglesia. ¡Qué lejos de los primeros siglos en que la Iglesia era sentida como “¡el Cuerpo de Cristo”, la unidad de los que creen en Cristo, en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo! Cierto que en algunos círculos y comunidades la Iglesia se siente así; también experimentan lo mismo los cristianos perseguidos, que cuidan unos de los otros. Igualmente, la Iglesia se siente de este modo en muchos países de misión en África, Hispano-América o en el Medio y Lejano Oriente. Entre nosotros, no es por mala voluntad, esta percepción diferente de la Iglesia, sino consecuencia de muchos siglos de clericalismo, de una percepción lejana de lo que es ser miembros de la Esposa de Cristo, como parte de un Cuerpo, de experimentar que “un solo cristiano es ningún cristiano”. Ahí está lo que buscamos: lo que es mi parroquia, lo que es la Diócesis, o la Iglesia entera, yo lo considero algo mío, que me interesa y me preocupa. Me preocupa que haya seminaristas y sacerdotes suficientes; me preocupa que en la Iglesia prioricemos la evangelización de los pobres, cuidar de ellos; que haya amor a la Eucaristía y a la Liturgia; animar a los demás a celebra la Eucaristía dominical.

Sí, la Iglesia Diocesana, porción del Pueblo de Dios en este territorio de la Diócesis, es una gran familia. Pero, ¿cómo sentirse familia de tanta gente? Muy sencillo: amando a los de cerca; de este modo estás preparado/a para amar a los demás que están lejos de mi parroquia en esta ciudad, en esta población. Muchas veces, en la Visita Pastoral, pregunto si conocen esta o aquella parroquia que está en La Sagra, Talavera, Extremadura, en la Jara o en Los Montes de Toledo. “Nunca hemos oído que exista ese pueblo”, suele ser muchas veces la respuesta. Es verdad que los organismos diocesanos están para ayudar a conseguir esta unidad, pero, ¿qué puede yo hacer?

Oirás ese Domingo 10 de noviembre, Día de la Iglesia Diocesana, que “sin ti, no hay presente. Contigo, hay futuro”. Esto es, tú persona es importante, ocupas un lugar en la Iglesia de Toledo. “Pero, yo tengo bastante con preocuparme de mi parroquia”. Sin duda, pero el amor a la Iglesia Diocesana no estará nunca enfrentado al amor y servicio que tienes por tu parroquia.

Te pido que pienses un poco en estas ideas, porque no podemos aceptar que los que no quieren ni entienden la Iglesia, piensen que ésta es un “chiringuito” del Obispo y los curas. Y eso lo piensan porque lo ven en nosotros, que tantas veces no avergonzamos de confesar que somos parte de esa realidad misteriosa, pero visible que es la Iglesia. Que ésta no tiene privilegios, pero sus miembros, ciudadanos de una sociedad concreta, son en tantas cosas como los demás, sean lo que sean: Pagan sus impuestos, ganan su vida, ayudan a los demás, ayudan a la Iglesia en sus necesidades, rezan, piden a Dios para resolver sus problemas, dan gracias a Dios por la vida, la alegría y la paz. Sentíos, por favor, la Iglesia.

+ Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo. Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.