Misioneros Mártires de nuestra diócesis (II): San Pere Mártir Sanz y Jordà

La celebración del mes misionero extraordinario que ha tenido lugar durante el pasado mes de octubre, es una buena ocasión para que recordemos a los grandes misioneros que nuestra diócesis ha dado a la Iglesia universal. Por fecha de nacimiento, al beato Jacinto Orfanell le sigue San Pere Mártir Sans y Jordà. Nació en Ascó el 3 de septiembre de 1680, en cuya iglesia parroquial fue bautizado el mismo día. A los 10 años marchó a Lleida a estudiar, acogido por su tío Miquel Jordà, sacerdote en la catedral de esa ciudad. Siete años más tarde ingresa en el convento de los dominicos y al año de noviciado hizo la profesión solemne. Después de la ordenación sacerdotal, en 1704, permaneció allí cuatro años más, hasta que en 1708 sus superiores le destinaron a Zaragoza. Durante algunos años se dedicó al ministerio de la predicación en distintos pueblos de Aragón y Cataluña.

Después de manifestar a sus superiores el deseo de ser misionero, en 1712, junto con otros misioneros, parte hacia Filipinas, donde llega en agosto del año siguiente. Durante dos años aprende chino en Manila y en 1715 partió hacia China, a la provincia de Fo-kien, donde desarrolló una inmensa labor evangelizadora.

En 1729 comenzaron las dificultades para los misioneros y se refugiaron en Cantón. Es entonces cuando le nombran obispo de Mauricastro y Vicario apostólico de Fo-kien, y donde recibe la ordenación episcopal. Expulsado de Cantón, se refugia en Macao. Allí desarrolló una intensa actividad evangelizadora y escribió una Apología de la Religión cristiana. En 1738 regresó a Fo-kien, donde se dedicó a cuidar la fe de los cristianos clandestinamente y superando muchas dificultades debido al clima de persecución y de su delicada salud.

El 30 de junio de 1746 fue encarcelado y trasladado junto con otros prisioneros a Foxeu, donde sufrió torturas e interrogatorios humillantes, que en ningún momento hicieron tambalear su fe. El obispo Serrano, compañero suyo en la prisión y testigo de los hechos, escribió una relación del juicio al que fue sometido. En su informe cuenta la paciencia que tuvo en medio de tanto sufrimiento, confortado por el recuerdo de la Pasión de Cristo: cuando le preguntaban el motivo que le había impulsado a ir a China, respondía que era el deseo de la salvación de las almas y la certeza de que recibiría el premio de la Vida eterna si sufría la muerte por el Evangelio; manifestó abiertamente que su misión consistía en enseñar a creer y amar a Dios, sin lo cual es imposible salvarse, y que esa fe se fundamentaba en el testimonio de la Sagrada Escritura.

Por la confesión de la fe fue condenado a morir degollado, junto con otros cuatro misioneros. La confirmación de la sentencia por parte del emperador no llegó hasta el 24 de mayo del año siguiente. Recibió la noticia el mismo día y se preparó para el martirio, que tuvo lugar dos días más tarde. Fue beatificado por el papa León XIII en 1893 y canonizado por san Juan Pablo II el 1 de octubre del año 2000.

Que su testimonio nos ayude a valorar la fe que recibimos en nuestro bautismo.

+ Enrique Benavent
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
Acerca de Mons. Enrique Benavent Vidal 142 Artículos
Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.