Sin ti no hay presente, contigo hay futuro

Unidos a la Iglesia en España, celebraremos el próximo domingo el Día de la Iglesia Diocesana. Con esta Jornada recordamos cada año que la pertenencia a la Iglesia universal se realiza y se concreta para nosotros en la pertenencia a nuestra Iglesia diocesana en Burgos; tomamos mayor conciencia de lo que nuestra Iglesia local es y de lo que hace; y estrechamos los lazos que nos unen sabiéndonos hijos de Dios que confesamos juntos una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre. Este año celebramos el día de la Iglesia Diocesana en un contexto privilegiado para nosotros: como sabéis, he convocado la celebración de una Asamblea Diocesana que marcará el ritmo pastoral de este curso y del siguiente. Precisamente el próximo sábado nos reuniremos durante todo el día para preparar este evento y para comenzarlo oficialmente con una Eucaristía en la Catedral, por la tarde, a la que os convoco encarecidamente. El marco en el que se sitúa esta convocatoria es, como sabéis, la conmemoración del VIII Centenario de la Catedral y el momento social y religioso que vivimos.

Como os he escrito en mi última Carta Pastoral, la Asamblea es un kairós del Espíritu, un tiempo de Dios que nos ayudará a abrirnos a sus designios y que nos renovará en la vocación bautismal para impulsarnos a la misión evangelizadora. La Asamblea «es una profunda experiencia de eclesialidad y de sinodalidad que hace visible y consciente la pertenencia a una Iglesia particular, profundizando en el compromiso con la misión y con la evangelización. De este modo reflejaremos el ser más íntimo y profundo de la Iglesia. Es una expresión solemne y colectiva de lo que la Iglesia es».

Precisamente estos son los objetivos del Día de la Iglesia Diocesana: despertar en nosotros el gozo de formar parte de un Pueblo de Dios que es enviado a comunicar la Buena Noticia de la presencia del Señor Resucitado entre nosotros. Estoy seguro que la experiencia que nos disponemos a vivir en este período de Asamblea Diocesana contribuirá, con la ayuda del Espíritu, a crecer en este empeño tan necesario para nosotros: el sentido de pertenencia. Un sentido que sin duda nos moverá a actuar, sabiéndonos hijos de Dios, para que otros, nuestros hermanos, también conozcan que lo son.

El lema que se ha escogido para la Jornada del presente año es: «Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro». En nuestra Iglesia local, cuando nos sentimos orgullosos de la fe transmitida desde siglos y heredada de quienes nos precedieron, siempre hemos dicho que importa mucho saber conjugar pasado, presente y futuro. Algo de eso es lo que está en juego durante la celebración de la Asamblea Diocesana: agradecidos por el pasado, queremos revisar responsablemente el presente para construir el futuro. Porque el presente lo hacemos los que estamos implicados en él. Y el futuro lo tenemos que prever y construir también aquí y ahora, si no queremos que sean otros los que nos lo marquen, sin nuestro asentimiento y compromiso.

Todos sabemos que la Iglesia realiza una importante tarea al servicio de las personas y de la sociedad. Y lo hace gracias al trabajo comprometido de muchos hombres y mujeres concretos que entregan su vida, su tiempo, sus cualidades, sus aportaciones… para el sostenimiento de las diferentes actividades que se realizan. Somos conscientes de ello y entre todos hemos de responsabilizarnos para que nuestra Iglesia diocesana contribuya a crear una sociedad mejor. Este Día de la Iglesia Diocesana es una invitación a que tú también te unas a esta corriente de humanización que surge del quehacer de esta Iglesia en Burgos. Se trata de hacer juntos una comunidad diocesana viva, comprometida, apasionada por Jesucristo y entregada a los demás. Porque ser bautizado es irradiar el dinamismo de esa vida que surge en el Bautismo en favor de todos: es importante tomar consciencia de esa vitalidad que, unida a la de otros, construye Iglesia y construye sociedad.

Quiero recordaros también la importancia de colaborar económicamente con este quehacer de la Iglesia. Sin vuestra aportación generosa no es posible llevar a cabo iniciativas que dan respuesta a muchas necesidades; y no se podría realizar la ingente labor que todos valoramos y deseamos. La comunión de bienes ha sido desde el principio un distintivo de las comunidades cristianas. Y ayudar a la Iglesia es igualmente un modo de reconocer y agradecer todo lo que recibimos de ella.

Por último, al llegar el Día de la Iglesia Diocesana os animo a todos a participar en esta experiencia única y singular de la Asamblea; a descubrir la riqueza de expresiones de nuestra Iglesia en Burgos; y a gozar, participar y continuar esa vitalidad de manera corresponsable. Que Santa María la Mayor nos ampare y acompañe en el caminar de la Asamblea para mayor gloria de Dios y bien de nuestra sociedad, desde nuestra Iglesia diocesana.

+ Fidel Herráez

Arzobispo de Burgos

Mons. Fidel Herráez Vegas
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Fidel Herráez Vegas nació en Ávila el 28 de julio de 1944. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Madrid, donde ingresó en 1956. Fue ordenado sacerdote el 19 de mayo de 1968. Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1968. Es Licenciado (1974) y Doctor (1977) en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense en Roma. Es autor de varias publicaciones sobre Teología Moral Fundamental. Ha desempeñado los siguientes cargos: 1968-1972: Formador, Secretario y Profesor de idiomas del Seminario Menor de Madrid. 1977-1995: Profesor de Teología Moral Fundamental en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequética “San Dámaso” de Madrid. 1977-1995: Director de la Formación Permanente de las Hermandades del Trabajo de Madrid y Consiliario de jóvenes de las mismas. 1977-1996: Capellán de las Religiosas Irlandesas (Instituto de la B.V. María). 1979-1996: Delegado diocesano de Enseñanza de Madrid. 1979-1995: Miembro Asesor de la Comisión Episcopal de Enseñanza. 1983-1995: Secretario Técnico de la diócesis de Madrid para las relaciones con la Comunidad Autónoma en los temas de Enseñanza Religiosa. 1986-1995: Presidente del Consejo diocesano de la Educación Católica. 1986-1995: Representante de los Delegados diocesanos de Enseñanza en el Consejo General de la Educación Católica. 1992-1997: Presidente del Forum Europeo para la Enseñanza Religiosa Escolar. 1993-1996: Catedrático de Teología Moral Fundamental en la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid. 1995-2015: Vicario General de la Archidiócesis de Madrid. Desde el año 2011 es el consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas. El 14 de mayo de 1996 fue elegido Obispo titular de Cedie y Auxiliar de Madrid, recibiendo la ordenación Episcopal el 29 de junio del mismo año. En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Permanente y pertenece a la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 1996. El 30 de octubre de 2015 el papa Francisco lo nombra arzobispo de Burgos, tomando posesión de la archidiócesis el 28 de noviembre del mismo año.