Decálogo de una Pastoral de Difuntos

Los sacerdotes, diáconos permanentes y religiosos con cargo parroquial estamos tratando en la formación permanente el tema de la pastoral de  exequias, la pastoral de difuntos.

Tenemos que afirmar una y otra vez que “creemos en la vida eterna”. Creemos que Cristo muerto y resucitado es nuestra vida y nos espera en el cielo para darnos el abrazo misericordioso y el descanso después de tanto sufrimiento de nuestra vida.

Como decimos en la Salve a la Virgen: “Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos”, “en este valle de lágrimas”.

Diez son los puntos que debemos siempre tener muy en cuenta en esta pastoral tan clave de la vida. Es fundamental cuidar el inicio de la vida y el final de la vida. Una buena pastoral de exequias donde se unan la Liturgia, la acogida y la cercanía da mucho fruto.

  1. Acercarse siempre al dolor y al sufrimiento de la gente con mucho respeto y cariño.
  2. Cuidar que, cuando sea posible, se pueda recibir el sacramento de la Unción de enfermos, el perdón de los pecados, la bendición papal en peligro de muerte.
  3. Cercanía a las familias acompañando en el duelo.
  4. Preparar la celebración de las exequias.
  5. Importancia de la homilía: para muchos es un primer anuncio. CONOCER Y AMAR a Cristo muerto y resucitado.
  6. Transmitir siempre la Misericordia del Señor.
  7. Dejar siempre la paz como el paso de Jesús por nuestra vida.
  8. Afirmar el amor que se tiene a los difuntos cuando aplicamos la Eucaristía por el fallecido. Es una manera de ayudar a quitar el sentido de culpabilidad que a veces nos queda con los difuntos. Podemos seguir demostrando nuestro amor al difunto, ofreciendo la misa y rezando por él.
  9. No perder el contacto con la familia en su sufrimiento.
  10. Potenciar la oración y las celebraciones por los difuntos. Atención al día de los santos y los difuntos. La presencia en el cementerio, lugar de la dormición.

Me parece muy importante el destacar que todavía la Iglesia con su fe en Cristo muerto y Resucitado sigue convocando en las exequias. En muchos lugares se sigue llenando el templo en la celebración de los difuntos.  Es una oportunidad pastoral única. Preparar una celebración profunda, sencilla con todos los recursos que nos ofrece el ritual de las exequias y siempre dando razones para la esperanza.

Animo a vivir y cuidar esta pastoral como también el que se ofrezcan Eucaristías y oraciones por los difuntos como la caridad que tiene la Iglesia y tenemos que tener con los difuntos.

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.